A través de su obra,
Kantor desarrolla un programa metateórico
sobre cómo debería trabajar la Psicología para constituirse en ciencia
natural, tal como hicieron en su día la Física, la Química o la
Biología; una ciencia psicológica definida por estudiar un determinado
nivel de la realidad que, teniendo en cuenta otros como el fisicoquímico,
el biológico y el social, señale unas especificidades que impidan
su reducción a estos.
Para Kantor el objeto
de estudio debe ser la inseparable unidad de los diversos componentes
del campo psicológico. El primer componente es el conjunto de relaciones
mutuas que en un tiempo presente se dan entre elementos del medio
y del organismo. Se consideran mutuas subrayando que el organismo
es afectado por el medio al igual que este lo es por el organismo;
no se presta atención única o predominante a uno de los dos polos
ya que ambos sólo adquieren pleno sentido en su relación. Es este
el aspecto que pretende señalar el término interconducta, en un
uso similar al de interacción o interrelación. En segundo lugar,
las interacciones se dan siempre en, y gracias a, un determinado
medio de contacto, como el aire que permite oír, la superficie y
el equipamiento motor que permiten desplazarnos o las normas linguísticas
que usamos para comunicarnos con otros. Asimismo, hace hincapié
en que las interacciones sujeto-medio se ven favorecidas o dificultadas
por factores presentes del medio y del propio organismo, así como
por la historia individual o interrelaciones previas en las que
el organismo ha tomado parte.
El objetivo de la
Psicología interconductual es pues
describir las interacciones que se dan en cada momento y medio de
contacto dados, teniendo en cuenta la influencia y modulación ejercida
por los factores situacionales y de historia. Ese sería para Kantor
el material relevante para describir, explicar, predecir y modificar
los fenómenos psicológicos.
Entre los psicólogos
que han recogido y potenciado la herencia kantoriana destaca sin
duda Emilio Ribes Iñesta. Desde finales de los
70 del pasado siglo ha venido desarrollando dichos planteamientos
de modo coherente y heurístico, aplicándolos a numerosos temáticas
psicológicas como percepción, imaginación, memoria, sueños, lenguaje,
inteligencia, aprendizaje y personalidad, y a campos profesionales
como la educación, salud, psicología social y trabajo del científico
entre otros. De esas elaboraciones teóricas ha venido surgiendo
además una importante cantidad y variedad de información empírica.
Puede obtenerse una perspectiva de todo ello en el número monográfico
de Acta Comportamentalia (Moreno
y Varela, 1998) aparecido con motivo de los primeros diez años del
libro Teoría de la Conducta (Ribes y López, 1985).
En toda esa labor
ha sido fundamental la asunción de unicidad del objeto de estudio
y explicar cómo ella puede estar en la base de la variedad de fenómenos
y procesos psicológicos considerados usualmente. Dos son las vías
seguidas. Una gran parte de la variedad de fenómenos ha sido entendida
como casos particulares de las relaciones y elementos componentes
del campo psicológico. Las interacciones entre los elementos del
medio y del agente han sido clasificadas en una taxonomía (Ribes
y López, 1985) de niveles progresivamente más complejos; ella permite
integrar a una amplia variedad de fenómenos y procesos, desde los
comportamientos psicológicos más sencillos como los pre-asociativo,
clásico y operante hasta los de tipo simbólico o lingüístico específicamente
humanos que implican interacciones de mayor complejidad estructural. La variedad de casos así contemplados
aumenta a su vez con las variaciones en los parámetros con que pueden
considerarse cada uno de los elementos integrantes de cada campo
psicológico estudiado; dentro de un mismo nivel de complejidad,
variaciones en los parámetros o propiedades de los estímulos, respuestas
y sus relaciones -tales como duración, morfología, intensidad
o latencia entre otros- corresponden a diferentes fenómenos de la
literatura como por ejemplo numerosos fenómenos perceptivos (Roca,
1989) o diversos programas de reforzamiento operante (Ribes y López,
1985).
Otra gran parte de
la variedad a integrar corresponde a diferencias en la consideración
del campo psicológico, realizadas desde distintos criterios histórica
y socialmente construidos. Un determinado campo psicológico, entendido
desde distintos criterios, es decir con determinados componentes
resaltados, da lugar a la consideración de fenómenos y procesos
que en apariencia son cualitativamente diferentes. Aprendizaje,
memoria e inteligencia por ejemplo, más que procesos radicalmente
diferentes, corresponden a considerar el campo psicológico desde
diferentes criterios, que valoran respectivamente si existe cambio
respecto a interconductas previas, si se repiten otras del pasado
y si las que ocurren son efectivas y variadas (Ribes, 1990a y b
analiza un amplio número de fenómenos). Esta aportación es un producto
del análisis conceptual de la aplicabilidad y uso correcto de los
términos de la psicología como categorías no mentalistas de lenguaje,
con precursores explícitos en Filosofía como Austin (1962), Ryle
(1949) y Wittgenstein (1953), y profundización de los planteados
por Kantor (1924-1926) y Skinner (1953). En definitiva, mediante
las dos vías mencionadas las contribuciones de Ribes aportan potencialidad heurística
y parsimonia al objeto de estudio psicológico, permitiendo abordar
multitud de fenómenos y procesos desde unos mismos principios comunes
e integradores, sin necesidad de desarrollar un modelo ad hoc
para cada uno.
REFERENCIAS:
- Austin,
J. L. (1962). How to do things with words. Oxford: Oxford
University Press.
- Kantor, J.R. (1924-26). Vols
I y II. Principles of Psychology. New York: Alfred Knop.
- Moreno, R.
y Varela, J. (ed.). (1998). Diez años de Teoría de la Conducta.
Acta Comportamentalia, 6 (monográfico).
- Ribes, E. (1990a) Psicología General.
México: Trillas.
- Ribes, E. (1990b) Problemas conceptuales en
el análisis del comportamiento. México: Trillas.
- Ribes, E, López, F. (1985). Teoría de la
conducta. México: Trillas.
- Roca, J. (1989). Formas elementales de comportamiento.
México:Trillas.
- Ryle, G. (1949). The concept of
mind. New York: Barnes and Noble.
- Ryle, G. (1979). On thinking. Oxford: Basil Blackwell.
- Skinner, B. F. (1953). Science and human behavior.
New York: MacMillan.
- Wittgenstein, L. (1953). Philosophical Investigations.
Oxford: Basil Blackwell.