Tu portal sobre Análisis de conducta, conductismo e interconductismo Última actualización: 18/01/2005

La Psicología Interconductual en España

RECUENTO ESPAÑOL

Emilio Ribes Iñiesta

Universidad de Guadalajara (México)

 

Después de México, España es mi segunda patria, no solo por razones de nacimiento, sino también de afecto y de profesión. Es difícil precisar qué influencia he podido tener entre los psicólogos españoles, si es que la ha habido. Corresponde más bien a ellos pronunciarse en este respecto. Por ello, y respondiendo a la petición de Rafael Moreno, creo que lo más apropiado es hacer un breve recuento de mis viajes y estancias durante un largo período que ya abarca 27 años. 

Julio de 1976, fue la fecha en que por vez primera retorné a España (concretamente a Barcelona), después del exilio involuntario a que me ví forzado acompañando a mi padre, madre y hermana, como consecuencia de la derrota de la República en la guerra civil. Ese primer viaje a Barcelona, consistió en una anhelada escala de reencuentro con mi historia familiar, en trayecto al Congreso Internacional de Psicología, que tuvo lugar en París. Fue en ese congreso en donde tuve mi primer contacto con Ramón Bayés, contacto que se transformó en una larga y estrecha amistad. Un día antes de salir a Barcelona, recibí en México una carta de María Teresa García Die, quien, a nombre del Servicio de Información sobre Educación Especial patrocinado por la familia Raventós, me invitaba a impartir un seminario sobre modificación de conducta en Barcelona. Aproveché mi estancia en Barcelona para formalizar el contacto, y en noviembre del mismo año estaba de vuelta para ofrecer un curso en el Colegi dels Sants Inocents, coordinado por Climent Giné. En ese seminario, además de reencontrar a Ramón Bayés, conocí a Josep Toro (quién me invitó a dar una conferencia en la Sociedad de Psiquiatría), Vilma Penzo, y Lluís García Sevilla, entre otros. Ese curso constituyó mi primer encuentro con la psicología española, y ya de partida en Madrid, debido a los buenos oficios de Ramón Bayés (como en muchas otras ocasiones), fui invitado por Víctor García Hoz para ofrecer una conferencia en la Universidad Complutense sobre el diseño curricular de Iztacala, a la que asistieron especialmente José Luis Pinillos y Mariano Yela.

En 1979, disfruté de un semestre sabático otorgado por la Universidad Nacional Autónoma de México, trasladándome a vivir con mi primera esposa, Sylvia, y mis dos hijos, Sebastián y Juan Cristóbal, a Sant Cugat del Vallés. El viaje tenía como propósito exclusivo "recuperar" a la Barcelona y Catalunya perdidas por el exilio, así como iniciar la reflexión y la redacción de lo que años después fue el libro sobre Teoría de la Conducta. Sin embargo, no pude sustraerme a ciertas invitaciones, por demás tentadoras, y durante esa estancia impartí seminarios sobre modificación de conducta en Alcalá de Henares a los Inspectores de Instituto Nacional de Educación Especial y en Mallorca a los interesados en el tema en el Centro de Educación Especial Príncipe de Asturias.  Fruto de esta estancia en Sant Gugat, fue la publicación en 1982 del libro El Conductismo: reflexiones críticas, en la colección dirigida por Ramón Bayés y Josep Toro en Fontanella. Con los auspicios nuevamente de Ramón Bayés, además de ofrecer una conferencia en la Universidad Autónoma de Barcelona, tuve la oportunidad de conocer a Josep Roca y Joan Riera, quienes me fueron a consultar, en la casa de la calle Mozart, algunos aspectos sobre sus tesis doctorales. Allí se dió el inicio de una gran amistad personal e intelectual con Josep Roca, ¡”el más aristotélico de mis amigos y colegas”! En 1980, Josep Roca y Joan Riera me visitaron en México y tuvimos desayunos placenteros de pá amb tomaquet y “Torres 10” en su apartamento alquilado, discutiendo sobre teoría de la conducta, interconductismo, y realizando una entrevista que después publicaron en catalán y en español. Aprovecharon la ocasión para asistir al V Congreso Mexicano de Análisis de la Conducta que se celebró en Guadalajara. Iniciaron la tradición, que ha persistido hasta la fecha de que muchos colegas españoles asistieran a nuestros simposios y congresos en México.

A partir de ese momento, mis viajes a España, y especialmente a Barcelona, se volvieron más frecuentes, algunas veces debido a invitaciones especiales, otras simplemente por el placer de volver.

En 1981 participé en unas Jornadas de Educación Especial en Lleida organizadas por el Instituto Esperanza, y en 1983 pasé tres meses prestando consultoría e impartiendo cursos al personal técnico del Servicio de Educación Especial de la Generalitat, por invitación expresa de Climent Giné, distribuyendo mi tiempo entre Barcelona, Tarragona, Lleida y Girona. Durante mi días libres cumplí algunos otros compromisos, dando conferencias o cursos breves en el Centro de Información sobre Educación Especial de Mallorca en el Instituto Nacional de Educación Especial en Madrid, en la Universidad Autónoma de Barcelona, en el Institut Nacional d' Educació Física de Barcelona, y en el servicio de Educació Especial de Andorra, en donde se encontraba Emilia Roca. Lo más significativo de ese viaje, sin embargo, fueron dos cosas. La primera, que terminé la redacción del libro sobre Teoría de la Conducta: un análisis de campo y paramétrico, mientras vivía como vecino de Jaume Cruz en el apartamento que gentilmente me ofreció Carme Basil. La segunda, que nuevamente por intermediación de Ramón Bayés, conocí a Rafael Moreno en Sevilla, quién me ofreció su hospitalidad para poder disfrutar de la Semana Santa. Desde el primer instante, se estableció una complicidad intelectual y afectiva que ha superado en mucho a cualquier amistad.

En 1984 regresé a España, esta vez invitado por la Sociedad de Psicología y Lenguaje para ofrecer conjuntamente con Antonio Pineda un curso masivo sobre Estimulación Lingüística Temprana en Madrid. El viaje continuó a la Universidad de Granada, invitados por Jaime Vila (de nuevo propiciado por Ramón Bayés y en donde conocí por vez primera a Carmen Luciano), y se prolongó a Sevilla, donde impartimos un seminario organizado por Rafael Moreno. El viaje concluyó en Barcelona, en donde nuevamente impartí una conferencia en la Societat Catalana de Recerca i Terapia del Comportement (SCRICT) y un cursillo en la Universidad Autónoma de Barcelona.

En 1985 participé en Barcelona en el Congreso Internacional de Psicolingüística Aplicada, y en el Congreso de la Sociedad Internacional para el Estudio de las Diferencias Individuales en San Feliú de Guixols.

En 1986 viajé dos veces a España. En la Universidad de Oviedo ofrecí un curso sobre Teoría de la Conducta y allí conocí a Marino Pérez y a Juan Bautista Fuentes, con quién durante mucho tiempo, sostuve una intensa relación académica. En las dos estancias de ese año ofrecí también cursos en la Universidad de Sevilla, en la Autónoma de Barcelona, y en la SCRICT, e impartí un par de conferencias en Madrid para el Grupo Luria y la Asociación Española de Terapia del Comportamiento, invitado por Mariana Segura, Eduardo Sánchez y Amparo Carreras, con quienes me liga desde entonces una profunda amistad. Igualmente asistí al Congreso de Terapeutas de Autismo y Psicosis Infantiles en Valladolid. En ese viaje, con la hospitalidad de Emilia Roca, se realizó, durante varios días, un seminario sobre Teoría de la Conducta en una hermosa torre de Vallvidrera, a la que asistieron Juan Bautista Fuentes, Rafael Moreno, Marino Pérez y Josep Roca. Ese fue quizá uno de los acontecimientos académicos más importantes e intensos de mis visitas a España.  

El año de 1987 fue magro en acontecimientos académicos y experiencias profesionales en España, limitándose a un desafortunado curso sobre Modificación de Conducta y Estilos Interactivos impartido en Las Palmas de la Gran Canaria para el Colegio Oficial de Psicólogos.

En 1988 regresé a España, con mi primer amor y esposa definitiva, Lucha. Esta vez disfrutaba de una beca sabática del gobierno español para una estancia de nueve meses en la Universidad Autónoma de Barcelona. Obviamente, el gestor de esta posibilidad fue nuevamente Ramón Bayés. En ese año participé en eventos académicos de la SCRICT en Sitges y Barcelona (este último dedicado a la memoria de J.R. Kantor), en otro encuentro sobre Educación Especial en Lleida, en una conferencia en la Universidad Complutense, y en cursos en la Universidad de Sevilla y en la UNED. La mayor parte del tiempo lo dediqué a la Universidad Autónoma de Barcelona, donde dirigí un seminario de investigación sobre Teoría de la Conducta, y cuyos logros fundamentales fueron dos. El primero, la redacción de un artículo conjunto con Ramón Bayés sobre un modelo conductual de salud, que después se transformó por petición del propio Ramón Bayés en un libro, Psicología y Salud, publicado por Martínez Roca en 1990. El segundo, fue conocer y establecer el inicio de una larga amistad y colaboración con Carme Viladrich y Eduardo Doval, con quienes me une el interés por el análisis conductual de las diferencias individuales.

El año de 1990 fue denso en actividades. Participé en un congreso en la Universidad de Oviedo, en Madrid di conferencias en la Universidad Complutense y en la Asociación Española de Terapia del Comportamiento, y finalmente impartí un curso en la Universidad de Sevilla, como consecuencia de la colaboración intelectual que se estableció con Rafael Moreno. En 1991, asistí en Sitges a la II Reunión de Latini Dies, organizada por la SCRICT, ofrecí una conferencia en Ciudad Real en unas jornadas sobre minusválidos, impartí cursos en León para el Colectivo Psicología y Salud (organizados por Moisés García y Vicente Martín) y en la Universidad de Sevilla (con Rafael Moreno nuevamente de anfitrión, como ocurriría siempre en lo sucesivo), y participé en un simposio en homenaje a B.F. Skinner en la Universidad de Granada (organizado por Carmen Luciano). En 1992, volví a ofrecer cursos en la Universidad de Sevilla, en la Universidad de Granada y en la Universidad Autónoma de Barcelona y participé en el Congreso Iberoamericano de Psicología en Madrid, en donde, de manera inesperada, Eduardo Sánchez me organizó una conferencia en el Ateneo de Madrid.

Entre los años de 1993 y 1996 se produce un vacío en mis actividades profesionales en España, aunque no en mis visitas personales. Sin embargo, en 1997 ofrecí nuevamente cursos en la Universidad Autónoma de Barcelona y en laUniversidad Autónoma de Madrid (aquí por invitación de José Santacreu y María Xesús Froján, a quienes conocí en el XIII Congreso Mexicano de Análisis de la Conducta en Veracruz el año anterior). Posteriormente, en 1998, aprovechando mi asistencia al IV Congreso Internacional sobre el Conductismo y las Ciencias de la Conducta en Sevilla (organizado por Rafael Moreno y otros colegas), impartí cursos en las Universidades de Sevilla, Autónoma de Madrid y Almería. Entre 1999 y 2001 se registró otro vacío profesional, y en 2002 impartí un curso en un programa de doctorado recién creado de la Universidad Autónoma de Madrid, así como una conferencia en el Centro Nexo de la misma ciudad, mientras que en 2003 asistí al Congreso de la Sociedad Española para la Investigación de las Diferencias Individuales en Barcelona, presentando un trabajo en colaboración con Eduardo Doval.

En la actualidad, el Centro de Estudios e Investigaciones en Comportamiento de la Universidad de Guadalajara mantiene convenios de colaboración con las Universidad de Sevilla, Autónoma de Barcelona y Autónoma de Madrid, lo que permitirá mantener lazos institucionales firmes que consoliden proyectos académicos y de investigación.

 

     

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