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ANÁLISIS
DE CASO

Luis
Valero Aguayo 
INTRODUCCIÓN
La mayor influencia de la literatura clínica se ha basado en el estudio
del caso clínico, en la narración de casos individuales. Son de sobra
conocidos los casos del pequeño Hans, de Anna O., del pequeño Alberto
o las múltiples replicaciones de los estudios de Wolpe o Masters y
Johnson. Sin embargo, la mayor parte de los estudios experimentales
en Psicología no parten del sujeto individual, y no es sorprendente
la separación entre las herramientas metodológicas creadas por la
Psicología científica y la práctica clínica habitual. Esta separación
ha creado en nuestro campo un abismo entre la práctica y la investigación
clínica, ha alejado al clínico de los conocimientos científicos en
que deberían basarse sus prácticas, y ha producido un tipo de investigación
que, en muchos casos, no es aplicable a situaciones clínicas (Hayes,
1983; Barlow, Hayes y Nelson, 1984; Stricker y Keisner, 1985; Stricker,
1992).
Jones
(1993) señala que la investigación sobre psicoterapia ha tenido poca
influencia sobre la construcción de teorías o sobre la práctica clínica,
y las razones que da se basan en la permanencia del estudio de caso
en una tradición naturalista, sin experimentación, y en la poca relevancia
de las conclusiones de los estudios de grupo para los problemas clínicos
que se presentan al terapeuta.
Los
avances recientes muestran la necesidad de integrar la investigación
en la clínica diaria. Como ejemplos podrían citarse que la APA editó
en 1981 una serie de líneas generales sobre el desarrollo científico
de la psicología clínica, bajo el título "Specialty Guidelines
for the Delivery of Services by Clinical Psychologist"; y
también la revista Journal of Consulting and Clinical Psychology
ha dedicado desde esa fecha una sección especial a mejorar la investigación
en la práctica clínica, y recientemente ha dedicado un número monográfico
a la investigación de caso único en la psicoterapia. Además han aparecido
gran cantidad de textos monográficos que han aparecido en la década
de los 80 sobre la metodología y diseños en la investigación clínica
(Barlow y Hersen, 1988; Bellack y Hersen, 1989; Johnston y Pennypacker,
1980; Kazdin, 1981).
La
opinión generalizada sobre la práctica clínica es que no puede contribuir
a la investigación de base sobre psicología clínica, a veces se acude
como excusa a la poca formación metodológica que se recibe en este
área, otras veces -la mayoría- se argumenta que el contexto clínico
por su urgencia, necesidad de resultados, primacía de los intereses
del cliente o falta de tiempo, hace imposible una investigación adecuada
del caso clínico. Intentaremos dar argumentos para mostrar que pueden
trazarse puentes entre la práctica y la investigación clínicas, y
que el acercamiento ha de producirse por ambos lados.
UTILIDAD
DE LA INVESTIGACION CLINICA
Como
señalan Barlow, Hayes y Nelson (1984), pueden afirmarse tres niveles
de actividad clínica que implican también aspectos científicos: (1)
el clínico debe ser un usuario de nuevos hallazgos de la investigación,
fundamentalmente al buscar información sobre nuevas técnicas de evaluación
y tratamiento; (2) el clínico debe evaluar su propio trabajo utilizando
métodos empíricos para determinar su efectividad y calidad, la actividad
científica aumentaría la práctica clínica; y (3) el clínico puede
producir nuevas informaciones en su propio trabajo e informar de esos
hallazgos al resto de la comunidad científica.
La
investigación clínica también tendría una serie de repercusiones que
interesan a toda la comunidad científica. Entre ellas, y en primer
lugar, el aumento de conocimiento sobre cómo actúan las personas,
como objetivo general, y de forma más específica cómo funcionan los
tratamientos y sobre qué tipos de problemas son efectivos (Kendall
y Norton-Ford, 1988). En suma, se trataría de aumentar nuestro conocimiento
sobre las formas de terapia más efectivas.
También,
la utilización de diseños en la práctica clínica tendría por objeto
ayudar a realizar inferencias adecuadas sobre la eficacia del tratamiento,
y evitar explicaciones alternativas que pudiesen dar cuenta de los
cambios apreciados durante una terapia (Kazdin, 1993).
En
la psicología clínica, este proceso de investigación tiene que ver
con la creación, desarrollo y evaluación de procedimientos psicoterapéuticos
o de cambio de conducta efectivos (Sanderson y Barlow, 1993).
EL
ESTUDIO DE CASO CLINICO
La
investigación clínica se ha identificado en un principio con el "estudio
de caso", prácticamente como método de describir anécdotas, peculiaridades
de los pacientes o del sistema de tratamiento.
Una distinción interesante en torno a los diferentes tipos de estudios
de caso único, es la que realiza Hilliard (1993) al distinguir entre:
1.
Estudios de caso. Diseños que implican datos cualitativos, no
hay una cuantificación formal, y generalmente suponen una observación
pasiva del caso clínico, sin manipulación directa de variables. Corresponde
a la mayor parte de los casos clínicos presentados de forma descriptiva
sobre los problemas y terapias aplicadas.
2.
Estudios de caso único con análisis cuantitativos. Hace referencia
a aquellos diseños en que se utilizan categorías o informaciones cualitativas
que posteriormente son analizadas cuantitativamente; y además no suponen
manipulación directa de variables. Son estudios con datos analizados
en categorías, con técnicas como análisis de series temporales, análisis
secuencial o análisis de curvas, para confirmar o explorar la eficacia
de un determinado programa de tratamiento.
3.
Estudios experimentales de caso único. Suponen manipulación expresa
de al menos una variable independiente, siempre utilizan datos cuantitativos
y generalmente implican la prueba de una hipótesis sobre el caso individual.
Se utilizan dentro de una metodología conductual en la clínica, aunque
también se han producido ejemplos de aplicación de estos diseños a
tratamientos no conductuales.
En
sus formas más simples el estudio de caso consiste en la observación
de un sujeto individual, típico de los estudios clínicos iniciales.
Sin embargo, no es un verdadero experimento en cuanto que no hay variables
manipuladas directamente y no hay control de las amenazas a la validez
interna. El valor del estudio de caso proviene de que su objetivo
es también el estudio intensivo de un individuo, que a veces se pierde
en el control experimental de la investigación clínica. Y, por otro
lado, proporciona un estudio en la situación natural, precisamente
donde ocurren las variables que pueden estar manteniendo un problema,
y no tanto en situaciones artificiales que pueden perder de vista
algunas de esas variables.
Como
han señalado Barlow, Hayes y Nelson (1984) y Kazdin (1981), el estudio
de caso es una fuente de ideas para diseñar estudios posteriores en
condiciones experimentales más rigurosas, la observación del caso
individual puede conseguir información para generar hipótesis sobre
la conducta que traten de ponerse a prueba en estudios posteriores.
Respecto
a los estudios experimentales de caso único habría que dejar claro
el concepto erróneo muy extendido entre los clínicos de que los diseños
de caso único serían un recurso menor cuando no resulta factible utilizar
grupos, o de que estos diseños son los más adecuados porque en clínica
se trabaja con un sólo individuo y raramente pueden conseguirse varios
sujetos con problemas similares.
La
metodología de grupos y la de caso único son aproximaciones metodológicas
diferentes, a menudo con asunciones, preguntas de investigación, estrategias
de control de variables extrañas, formas de enfocar la generalización,
análisis de datos e incluso también formas de medición diferentes.
Pero constituyen enfoques alternativos para realizar investigación
clínica, y en algunos casos son complementarios. No serían necesariamente
excluyentes y, junto con las estrategias correlacionales, constituyen
las formas habituales en los estudios de evaluación clínica.
El
reto que se plantea es adaptar sin prejuicios los métodos de investigación
al problema de evaluación que se estudie en cada momento, y dejar
de lado la dicotomía excluyente entre metodología de grupos y de caso
único, utilizando de cada uno lo que aporte al enriquecimiento de
una disciplina científica.
Autores
como Agras y Berkowitz (1980), Kratochwill y Mace (1984) y Marks (1982)
han defendido un modelo de investigación clínica progresivo, que describe
los pasos o actividades generalmente realizadas para crear, desarrollar
y probar nuevos procedimientos terapéuticos. La primera etapa implica
generar un nuevo procedimiento, a partir de observaciones clínicas
en estudios de caso; este primer paso supone estudios no controlados,
sólo con información descriptiva. A continuación esa nueva técnica
se prueba en estudios a corto plazo, para determinar su efectividad
frente al no tratamiento. Sigue una tercera etapa con el análisis
de componentes del tratamiento, donde se realizan también estudios
a corto plazo o más extensos cuyo propósito es averiguar el efecto
diferencial de cada componente del tratamiento, y también comparar
ese tratamiento frente a otras alternativas terapéuticas.
Estas
fases se realizarían con estudios experimentales, bien intrasujeto
o entre-grupos con muestras pequeñas. Si se demuestra la efectividad
frente a otros procedimientos, generalmente se adecúan estudios con
comparaciones entre-grupos con grandes muestras. Posteriormente, se
trataría de probar su efectividad a largo plazo y en el contexto natural.
Ello implica estudios a largo plazo, con grandes muestras, estudiando
los resultados de mantenimiento y generalización. En estos casos,
las estrategias de replicación -intrasujeto o entre-grupos- serían
las más adecuadas para establecer la generalización de los hallazgos
al contexto clínico. Y, finalmente, se utilizarían los métodos de
diseminación de esos hallazgos para que fuesen conocidos y utilizados
por toda la comunidad científica y clínica, e incluso divulgados al
contexto cultural.
REFERENCIAS:
- Agras,
W. S. y Berkowitz, R. (1980). Clinical research in behavior therapy:
Halfway there?. Behavior Therapy, 11, 472-488.
- Barlow,
D. H. y Hersen, M. (1988). Diseños experimentales de caso único.
Barcelona: Martínez Roca. (Original 1984).
- Barlow,
D. H., Hayes, S.C. y Nelson, R.O. (1984). The scientist practitioner.
Research and accountability in clinical and educational settings.
New York: Pergamon Press.
- Bellack,
A. S. y Hersen, M. (1989). Métodos de investigación en psicología
clínica. Bilbao: Desclée de Brower. (Original 1984).
- Hayes,
S. C. (1981). Single-case experimental design and empirical clinical
practice. Journal of Consulting and Clinical Psychology,
49, 193-211.
- Hilliard,
R. B. (1993). Single-case methodology in psychotherapy process
and outcome research. Journal of Consulting and Clinical Psychology,
3, 373-380.
- Johnston,
J. M. y Pennypacker, H.S. (1980). Strategies and tactics of
human behavioral research. Hillsdale, N.J.: Lawerence Erlbaum
Ass.
- Jones,
E. E. (1993). Introduction to special section: Single-case research
in psychotherapy. Journal of Consulting and Clinical Psychology,
3, 371-372.
- Kazdin,
A. E. (1981). Research design in clinical psychology. New
York: Harper and Row.
- Kazdin,
A. E. (1993). Evaluation in clinical practice: clinically sensitive
and systematic methods of treatment delivery. Behavior Therapy,
24, 11-45.
- Kendall,
P. C. y Norton-Ford, J.D. (1988). Psicología clínica: Perspectivas
científicas y profesionales. México: Limusa. (Original 1982).
- Kratochwill,
T. R. y Mace, F.C. (1984). Time-series research in psychotherapy.
En M. Hersen, L. Michelson y A.S. Bellack (Eds.): Issues in
psychotherapy research. New York: Plenum Press.
- Marks,
I. M. (1982). Toward an empirical clinical science: Behavioral
psychotherapy in the 1980s. Behavior Therapy, 13, 63-81.
- Sanderson,
W. C. y Barlow, D.H. (1991). Research strategies in clinical psychology.
En C.E. Walker (Ed.). Clinical psychology. Historical and research
foundations. New York: Plenum Press.
- Stricker,
G. (1992). The relationship of research to clinical practice.
American Psychologist, 47, 543-549.
- Stricker,
G. y. Keisner, R.H. (1985). Fron research to clinical practice:
The implications of social and developmental research for psychotherapy.
New York: Plenum Press.
COMENTARIOS O PREGUNTAS FORMULADAS EN RELACIÓN CON ESTE ARTÍCULO
Comentario: Mi nombre es Kiko Miralles, profesor de biomecánica y habilidades gimnásticas en la UAM.
He leído tu artículo sobre análisis de caso y tengo una consulta que hacerte.
Yo además de en la facultad doy clases de gimnasia artística en un club de gimnasia a niños, y tengo una niña de 11 años que los nervios que le produce el ensayo de elementos nuevos (que tienen riesgo) y la presión diaria del cole y los estudios le provoca un estado de alteración importante, llegando a casi provocarle una hernia de hiato, que la causa principal según su médico puede ser los nervios, teniendo en cuenta la presión a la que le he sometido, encaja perfectamente ese dictamen.
Voy a empezar a enseñarle a respirar, e incluso a meditar, para que aprenda a controlar esos nervios, y tomaré apuntes de sus avances con el objeto, además de una posible publicación si viniera el caso.
Mi pregunta es ¿podrías indicarme, que método de recogida de datos podría ser efectiva para un caso así?.
Tal vez pienses que tengo mucho morro y que podría moverme un poco más para sacar esa conclusión, pero teniendo en cuenta que esto le ha ocurrido este fin de semana y se me ha ocurrido todo esto en 2 días, voy a empezar, como creo que debo sin la seguridad de utilizar el mejor método y una ayuda extra que me ahorrase tiempo me sería muy útil, ya que este caso es llamativo en los momentos en los que la niña se ve sometida a una presión no habitual, por eso ahora mismo es el momento de empezar, aunque no tenga el protocolo perfectamente estudiado.
Respuesta: (Luis Valero)
Gracias por la confianza. Aunque no he tratado casos o investigaciones concretamente en el tema de deporte, si puedo darte algunas orientaciones sobre diseños o registro de datos. En principio, seria conveniente algún cuestionario general sobre ansiedad (STAI-C para niños, SCAT para deportistas) y alguno especifico sobre ansiedad en deporte (mira estos artículos)
http://www.psicothema.com/pdf/3341.pdf
http://www.psicodeporte.net/recoger.pdf
http://www.una.ac.cr/ecd/documents/ElDeportistaAdolescenteylaParticipacionDeportivaIntensiva.doc
http://redalyc.uaemex.mx/redalyc/pdf/337/33760209.pdf
http://www.cybertesis.cl/tesis/uchile/2007/letelier_a3/sources/letelier_a3.pdf (tiene las escalas en anexos)
Puesto que se trata de un caso único, se podría tener una linea base inicial sobre el grado de ansiedad diaria, antes de realizar cada sesión de entrenamiento, o cuando realiza competiciones. Se pueden medir las pulsaciones en estado de reposo antes de la prueba, y también el registro subjetivo de ansiedad con una escala de 0-10 sobre la intensidad de esa emoción. Seria conveniente al menos una semana de linea-base. En las semanas siguientes estos datos mismos registros continuos y diarios permitirían comparar los efectos del proceso de enseñarle relajación, respiración o "meditación". Se podría utilizar un diseño mas complejo, si se miden en diferentes tipos de pruebas o sesiones de trabajo (mañana-tarde).
De todas formas, también te recomendaría no asumir de "inmediato" que se trata de un problema psicológico exclusivamente. La ansiedad puede incrementar situaciones de salud física que ya existan. En la hernia de hiato se da mas en personas mayores, pero influye también la alimentación, bebidas, fármacos, etc. Habría que evaluar bien sus hábitos diarios para valorar la posible influencia de otros factores.
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