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RESUMEN DEL ARTÍCULO:

Más allá del mecanicismo y el dualismo: replanteamiento de las bases cientificas de la psicología (1)

Resumen

Loreto Santé loreto@conducta.org

 

Este no pretende ser un resumen propiamente dicho sino más bien un resumen personal, es decir, en él pretendo destacar y comentar las cosas que más me han llamado la atención del artículo y que creo que pueden constituir en sí mismas una invitación a su lectura. Ello implica también que habrá puntos del artículo que yo haya podido omitir o no entender en mi lectura personal y que no dejarán de sorprenderos y enriqueceros una vez que os adentréis en la lectura del que es para mí un artículo interesante y clarificador.

A mi entender, el objetivo fundamental de este artículo es poner de manifiesto la influencia que el pensamiento cartesiano (dualista) y los modelos de explicación mecanicistas han ejercido en la psicología contemporánea, exponiendo sus implicaciones a nivel teórico y práctico, al mismo tiempo que se presenta una alternativa, que el autor denomina relacional, y que parte de una perspectiva unitaria de la naturaleza humana, con implicaciones teóricas y prácticas evidentemente también distintas.

No voy a entrar aquí en el porqué Descartes asumió una naturaleza dual para el ser humano (mente/cuerpo, espíritu/cuerpo o alma/cuerpo) pero el caso es que desde que él se adhirió a esta corriente, que yo sitúo en Platón pero que quizás sea anterior, su influencia sobre el pensamiento hasta la actualidad ha sido y sigue siendo muy poderosa.

Esta perspectiva dualista en el campo de la psicología ha tenido y tiene dos implicaciones muy importantes:

a)       La primera de ellas es la distinción entre “ser” y “hacer”. Una cosa es lo que la persona es y otra distinta lo que hace, siendo ese ser el motor o la causa del hacer, pero eso sí, sin ser lo mismo.

b)       Por otro lado, si el comportamiento (ese hacer) no es más que una manifestación externa de lo que se produce en nuestro interior, las causas deben estar situadas en el interior del individuo en su “ser”, aunque nosotros no podamos observarlas de modo directo. De este modo, a pesar de que los únicos datos que tenemos proceden de lo que el individuo hace en el entorno en el que se comporta, se postularán causa internas que se concretarán en constructos que mediarán lo que sucede entre el entorno y lo que finalmente el individuo hace.

Por otra parte, una perspectiva diferente sería la de asumir que sólo hay una naturaleza, que  no es divisible en dos ni en tres ni en parte alguna. Que la persona o el individuo es el conjunto de las cosas que hace, y es más, que la explicación a esas cosas que hace la podemos encontrar en las relaciones que se establecen en la continua interacción de la persona y el entorno en el que se comporta.

La perspectiva dualista va a ir normalmente acompañada de un modelo de explicación causal mecanicista, que implica simplemente el establecimiento de cadenas lineales, causa--> efecto donde la V.D es siempre la conducta y la V.I una entidad o constructo cuya localización se remite al interior del organismo. Estas entidades o constructos son siempre de carácter hipotético, ya que no se observan sino que se infieren de los datos, y puede ser de carácter estructural como por ejemplo, almacén de memoria, almacén léxico, sistema de manipulación simbólico, o pueden de ser de carácter mediacional, como las intenciones, las actitudes, las expectativas, la motivación, la ansiedad, etc. Siguiendo esta lógica mecanicista de explicación de la conducta, diremos cosas como que un individuo autista se comporta de la forma que lo hace porque no tiene Teoría de la mente, a saber. Chiessa pone unos ejemplos mucho más clarificadores e interesantes en su artículo pero no es cuestión de desvelártelo todo aquí.

Hay una pregunta que se han hecho muchos investigadores (entre ellos yo citaría a Skinner en Ciencia y Conducta Humana y Sidman en Tácticas de la investigación científica??, y seguramente muchos más porque es un principio básico de la ciencia) que hace referencia a que en la medida en que un concepto, que postulamos porque lo inferimos de los datos, no aporte nada a lo que ya podemos decir a partir de esos datos, ha perdido su utilidad científica, al menos desde el punto de vista de la explicación. Esto lo digo porque todas las variables de carácter mediacional con las que estamos acostumbrados a relacionarnos en este campo de la psicología como la ansiedad, la depresión, la fobia, las actitudes, etc. , aunque nos cueste reconocerlo, no nos dicen nada de lo que está sucediendo, porque se infieren de los datos y las explicaciones a esos datos están en los mismos datos, sólo que no estamos acostumbrados a planteárnoslas.

Chiessa nos presenta una segunda propuesta, encarnada, en el campo de la psicología, por el conductismo radical y por el interconductismo. Atendiendo a esta propuesta si nos paramos a analizar y recoger los intercambios que se producen entre el individuo y el entorno, observaremos que en las conductas que tomamos como punto de referencia se van produciendo modificaciones en sus parámetros (frecuencia, intensidad, morfología, etc.) al mismo tiempo que se van produciendo modificaciones en el entorno en el que se está produciendo dicha conducta. Es una interacción y si analizamos las relaciones que la caracterizan podremos describir las conductas, detallando las variables que están implicadas en su emisión, de modo que podamos evaluarla correctamente, modificarla o predecirla utilizando una aproximación que se mantiene bajo el menor grado de inferencia posible, es decir, “pegada a los datos”

Una última reflexión respecto a estas dos aproximaciones al comportamiento humano está relacionada con las posibilidades de intervención y es la siguiente. Si postulamos que las causas son internas, propias del individuo, y no podemos acceder a ellas porque las inferimos, ¿cómo intervenimos si queremos modificar el comportamiento?, ¿podemos?. En los programas con niños autistas, cuando se quiere incrementar algunas de sus conductas, no se interviene sobre la teoría de la mente sino sobre las variables que controlan sus conductas y se han logrado resultados excepcionales (ver Cambridge Center for Behavioral Studies, sección autismo). Si estos investigadores hubieran pensado que la ausencia de teoría de la mente era la causa de la baja tasa de emisión de ciertas conductas de carácter social de los niños autistas ni siquiera se habrían planteado la posibilidad de una modificación.

Os invito a reflexionar sobre lo aquí expuesto, a que os leáis el artículo (única pega es que está en inglés, pero facilito) y a que si discrepáis o dudáis lo plantéis a la lista conductual que se anuncia en la página principal, porque es un foro fantástico donde tendréis amplia acogida y respuesta.

(1) Mecca Chiesa (1998); Journal of Psychology, aug. 98, vol 89, 3

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