El
Análisis de la Conducta(AC) suele ser delimitado como el
estudio de la conducta de los organismos en relación a su
medio ambiente. En él se considera que identificar las variables
relevantes de sujeto y medio, así como las relaciones entre
ambos, ha de ser suficiente para describir el objeto de estudio
psicológico dado lo innecesario de recurrir a supuestas variables
mentales.
La confianza y el interés en esa delimitación condicionan
las opciones metodológicas adoptadas mayoritariamente. Supuesta
la relevancia de las variables elegidas: a) se confía en
poder hacer estudios con control riguroso que confirmen o rechacen
las hipótesis planteadas; b) se prefiere la experimentación
a otros métodos que dificulten el control; c) se procede
analíticamente, estudiando cada vez un corto numero de variables
y neutralizando el resto; d) aunque interesa obtener resultados
generalizables, el numero de sujetos utilizados en cada estudio
es corto pues se confía en que la relevancia de lo estudiado
hará representativa a cualquier muestra por pequeña
que sea; y e) se entiende que bastará el análisis
visual gráfico para identificar los eventos claros que se
produzcan.
En este marco, los
cuestionarios y la estadística por ejemplo no son especialmente
valorados. Por una parte, se considera que los cuestionarios pueden
distorsionar el objeto de estudio del AC al no abordar directamente
lo que los sujetos hacen, sino lo que dicen que hacen, con la consiguiente
pérdida de control y validez. Por otra, el cuestionario y
la estadística son asociados desde el AC a los siguientes
aspectos: a) estudios de escaso control apropiados a la falta de
objetos de estudios claros; b) métodos no experimentales;
c) número amplio de variables, d) número amplio de
sujetos; e) insuficiente control; y f) modelos probabilísticos
que evalúen la relevancia o significación del amplio
conjunto de datos obtenidos.
En definitiva, el
AC se concibe a sí mismo en términos de la relación
entre un tipo de objeto de estudio y una metodología específica.
De tal modo, suele concebirse que cambios a otra clase de objetos
de estudio u a otra metodología darían como resultado
el abandono del AC.
Es evidente que tal
relación ha sido y sigue siendo beneficiosa para la Psicología
por sus indudables y cuantiosas aportaciones. Sin embargo, la tesis
de esta nota es que la relación descrita no tiene que ser
siempre la más adecuada ni tampoco necesaria, ni tiene que
ser excluyente de otras posibilidades metodológicas en el
AC.
La argumentación
parte de que en la conjunción objeto de estudio-metodología
definitoria del AC, el aspecto sustantivo o temático es el
primordial. Entender el objeto de estudio sin recurrir al mentalismo
debería ser el criterio genérico con el que identificar
trabajos de AC; el inevitable avance o cambios de modelos en el
AC debería darse dentro de dicho límite o criterio.
A diferencia, el aspecto metodológico es auxiliar en el sentido
que podrían modificarse determinadas prácticas actuales
-prescindiendo de algunas usuales y haciendo otras diferentes-,
sin que ello alterase el objeto de estudio pretendido. La existencia
o razonabilidad de esas posibles modificaciones metodológicas
mostrarían la no necesidad de la relación usualmente
planteada en el AC. Mencionemos algunas de esas posibles modificaciones.
En primer lugar,
la metodología mayoritaria en el AC no está libre
de problemas, y por lo tanto no tiene que ser siempre las más
adecuada para el control y objetos de estudio deseados. Por eso
podría prescindirse de algunas prácticas ahora usuales.
Por ejemplo, el uso exclusivo del método experimental puede
impedir acercamientos a otros eventos no fácilmente manipulables
o cuya ocurrencia en situaciones naturales pueda ser especialmente
informativa. Por otra parte, aun con pocos sujetos o incluso con
uno sólo, la cantidad de datos generados en cualquier estudio
de AC puede llegar a ser tan considerable que inferir información
de ellos mediante inspección visual de los datos puede no
ser factible. Esas inferencias pueden estar hechas según
patrones no fijados de antemano y por tanto pueden variar y pueden
estar influidas además por aspectos tan poco relevantes sustantivamente
como la escala métrica y la clase de gráficas utilizadas
para la representación. Por eso, cambios aparentemente claros
en una línea base pueden reflejar, más que la influencia
de la variable independiente, una dependencia serial de los datos
en la que cada uno va cambiando en función del anterior,
por lo que una simple inspección visual puede llevar a confusión.
En segundo lugar,
ciertos cambios metodológicos respecto a la práctica
actual del AC podrían respetar y potenciar la validez y control
de los estudios. Por eso podrían ser adoptados por el AC.
Métodos observacionales y no manipulativos en general -incluyendo
el uso de cuestionarios- pueden informar sobre aspectos no abordables
experimentalmente; en este sentido cabe señalar la existencia
de procedimientos estadísticos, como el "path análisis"
y los modelos de ecuaciones estructurales, que permiten evaluar
relaciones entre un número amplio de variables con un control
no necesariamente menor que el experimental. Otro ejemplo es aportado
por pruebas estadísticas sencillas como la t y la F en cuanto
que informan sobre la posibilidad de que una diferencia en los datos
de una comparación sea similar a la esperada por puro azar,
pudiendo ser acompañada por una estimación del tamaño
del efecto. Además el modelo probabilístico que se
toma como criterio de decisión en esas pruebas no es tan
ajeno al comportamiento como pudiera parecer por su formalización
ya que puede considerarse como una elaboración que recoge
y organiza decisiones humanas con control. Como último ejemplo,
la estadística aporta un modelo lineal general que permite
además de realizar contrastes, evaluar si las variables elegidas
describen de manera suficiente y completa el objeto de estudio de
interés, mostrando si es el caso la necesidad de incorporar
otras adicionales.
En tercer lugar no
debe olvidarse que no siempre se consigue plantear hipótesis
que puedan ser puestas a prueba de manera controlada. En el AC como
en el cualquier otro campo, se requiere también de estudios
exploratorios ocupados en aportar cantidad de información
novedosa más que apoyar con control ideas previamente planteadas.
Para esos estudios la metodología desestimada usualmente
por el AC podría aportar datos de interés. Estudios
observacionales, de encuestas y cuestionarios son útiles
también en estos casos, así como el uso de amplios
conjuntos de datos y sujetos para facilitar la aparición
de nueva información que después pueda ser evaluada
con control. Como otro ejemplo, cuando el número de variables
consideradas aumenta, conviene simplificarlas mediante agrupaciones;
ello es factible y económico de hacer mediante procedimientos
estadísticos multivariados de clasificación.
En definitiva, a
partir de los ejemplos mencionados parece cierto el carácter
no necesario de la relación objeto de estudio-metodología
considerada definitoria por el AC. Respetando el tipo de objeto
de estudio definitorio, la metodología utilizable puede ser
ampliada y mejorada. Pueden ser loables las precauciones del AC
respecto a cuestionarios y estadística; es probable que un
abuso de la estadística haya frenado la atención dedicada
al control experimental, y es evidente que la estadística
es una herramienta al servicio de unos objetos de estudios a los
que no debe sustituir ni alterar. Pero también parece claro
que la estadística puede hacer aportaciones al AC sin que
el objeto de estudio tenga que sufrir alteraciones relevantes. En
consecuencia, la aproximación multimetodológica a
cualquier campo de estudio parece un buen principio, en cuanto que
confiar tan sólo en un modo de actuar puede resultar limitador.
Puesto que toda aproximación metodológica tiene sus
problemas, la conjunción de varios modos puede suplir las
deficiencias y complementar las aportaciones de cada uno. Se facilita
así un estudio más adecuado de los objetos de estudio
de interés, incluido el adoptado por el AC.
(1)
Versión
modificada de: Moreno, R. (1994). Nota de editor sobre estadística
y análisis del comportamiento. Acta Comportamentalia, 2,
254-257.