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UNA NOTA SOBRE METODOLOGÍA DE INVESTIGACIÓN Y EL ANÁLISIS DE LA CONDUCTA (AC) (1)

Metodologia y AC

Rafael Moreno rmoreno@us.es  

 

El Análisis de la Conducta(AC) suele ser delimitado como el estudio de la conducta de los organismos en relación a su medio ambiente. En él se considera que identificar las variables relevantes de sujeto y medio, así como las relaciones entre ambos, ha de ser suficiente para describir el objeto de estudio psicológico dado lo innecesario de recurrir a supuestas variables mentales.

La confianza y el interés en esa delimitación condicionan las opciones metodológicas adoptadas mayoritariamente. Supuesta la relevancia de las variables elegidas: a) se confía en poder hacer estudios con control riguroso que confirmen o rechacen las hipótesis planteadas; b) se prefiere la experimentación a otros métodos que dificulten el control; c) se procede analíticamente, estudiando cada vez un corto numero de variables y neutralizando el resto; d) aunque interesa obtener resultados generalizables, el numero de sujetos utilizados en cada estudio es corto pues se confía en que la relevancia de lo estudiado hará representativa a cualquier muestra por pequeña que sea; y e) se entiende que bastará el análisis visual gráfico para identificar los eventos claros que se produzcan.

En este marco, los cuestionarios y la estadística por ejemplo no son especialmente valorados. Por una parte, se considera que los cuestionarios pueden distorsionar el objeto de estudio del AC al no abordar directamente lo que los sujetos hacen, sino lo que dicen que hacen, con la consiguiente pérdida de control y validez. Por otra, el cuestionario y la estadística son asociados desde el AC a los siguientes aspectos: a) estudios de escaso control apropiados a la falta de objetos de estudios claros; b) métodos no experimentales; c) número amplio de variables, d) número amplio de sujetos; e) insuficiente control; y f) modelos probabilísticos que evalúen la relevancia o significación del amplio conjunto de datos obtenidos.

En definitiva, el AC se concibe a sí mismo en términos de la relación entre un tipo de objeto de estudio y una metodología específica. De tal modo, suele concebirse que cambios a otra clase de objetos de estudio u a otra metodología darían como resultado el abandono del AC.

Es evidente que tal relación ha sido y sigue siendo beneficiosa para la Psicología por sus indudables y cuantiosas aportaciones. Sin embargo, la tesis de esta nota es que la relación descrita no tiene que ser siempre la más adecuada ni tampoco necesaria, ni tiene que ser excluyente de otras posibilidades metodológicas en el AC.

La argumentación parte de que en la conjunción objeto de estudio-metodología definitoria del AC, el aspecto sustantivo o temático es el primordial. Entender el objeto de estudio sin recurrir al mentalismo debería ser el criterio genérico con el que identificar trabajos de AC; el inevitable avance o cambios de modelos en el AC debería darse dentro de dicho límite o criterio. A diferencia, el aspecto metodológico es auxiliar en el sentido que podrían modificarse determinadas prácticas actuales -prescindiendo de algunas usuales y haciendo otras diferentes-, sin que ello alterase el objeto de estudio pretendido. La existencia o razonabilidad de esas posibles modificaciones metodológicas mostrarían la no necesidad de la relación usualmente planteada en el AC. Mencionemos algunas de esas posibles modificaciones.

En primer lugar, la metodología mayoritaria en el AC no está libre de problemas, y por lo tanto no tiene que ser siempre las más adecuada para el control y objetos de estudio deseados. Por eso podría prescindirse de algunas prácticas ahora usuales. Por ejemplo, el uso exclusivo del método experimental puede impedir acercamientos a otros eventos no fácilmente manipulables o cuya ocurrencia en situaciones naturales pueda ser especialmente informativa. Por otra parte, aun con pocos sujetos o incluso con uno sólo, la cantidad de datos generados en cualquier estudio de AC puede llegar a ser tan considerable que inferir información de ellos mediante inspección visual de los datos puede no ser factible. Esas inferencias pueden estar hechas según patrones no fijados de antemano y por tanto pueden variar y pueden estar influidas además por aspectos tan poco relevantes sustantivamente como la escala métrica y la clase de gráficas utilizadas para la representación. Por eso, cambios aparentemente claros en una línea base pueden reflejar, más que la influencia de la variable independiente, una dependencia serial de los datos en la que cada uno va cambiando en función del anterior, por lo que una simple inspección visual puede llevar a confusión.

En segundo lugar, ciertos cambios metodológicos respecto a la práctica actual del AC podrían respetar y potenciar la validez y control de los estudios. Por eso podrían ser adoptados por el AC. Métodos observacionales y no manipulativos en general -incluyendo el uso de cuestionarios- pueden informar sobre aspectos no abordables experimentalmente; en este sentido cabe señalar la existencia de procedimientos estadísticos, como el "path análisis" y los modelos de ecuaciones estructurales, que permiten evaluar relaciones entre un número amplio de variables con un control no necesariamente menor que el experimental. Otro ejemplo es aportado por pruebas estadísticas sencillas como la t y la F en cuanto que informan sobre la posibilidad de que una diferencia en los datos de una comparación sea similar a la esperada por puro azar, pudiendo ser acompañada por una estimación del tamaño del efecto. Además el modelo probabilístico que se toma como criterio de decisión en esas pruebas no es tan ajeno al comportamiento como pudiera parecer por su formalización ya que puede considerarse como una elaboración que recoge y organiza decisiones humanas con control. Como último ejemplo, la estadística aporta un modelo lineal general que permite además de realizar contrastes, evaluar si las variables elegidas describen de manera suficiente y completa el objeto de estudio de interés, mostrando si es el caso la necesidad de incorporar otras adicionales.

En tercer lugar no debe olvidarse que no siempre se consigue plantear hipótesis que puedan ser puestas a prueba de manera controlada. En el AC como en el cualquier otro campo, se requiere también de estudios exploratorios ocupados en aportar cantidad de información novedosa más que apoyar con control ideas previamente planteadas. Para esos estudios la metodología desestimada usualmente por el AC podría aportar datos de interés. Estudios observacionales, de encuestas y cuestionarios son útiles también en estos casos, así como el uso de amplios conjuntos de datos y sujetos para facilitar la aparición de nueva información que después pueda ser evaluada con control. Como otro ejemplo, cuando el número de variables consideradas aumenta, conviene simplificarlas mediante agrupaciones; ello es factible y económico de hacer mediante procedimientos estadísticos multivariados de clasificación.

En definitiva, a partir de los ejemplos mencionados parece cierto el carácter no necesario de la relación objeto de estudio-metodología considerada definitoria por el AC. Respetando el tipo de objeto de estudio definitorio, la metodología utilizable puede ser ampliada y mejorada. Pueden ser loables las precauciones del AC respecto a cuestionarios y estadística; es probable que un abuso de la estadística haya frenado la atención dedicada al control experimental, y es evidente que la estadística es una herramienta al servicio de unos objetos de estudios a los que no debe sustituir ni alterar. Pero también parece claro que la estadística puede hacer aportaciones al AC sin que el objeto de estudio tenga que sufrir alteraciones relevantes. En consecuencia, la aproximación multimetodológica a cualquier campo de estudio parece un buen principio, en cuanto que confiar tan sólo en un modo de actuar puede resultar limitador. Puesto que toda aproximación metodológica tiene sus problemas, la conjunción de varios modos puede suplir las deficiencias y complementar las aportaciones de cada uno. Se facilita así un estudio más adecuado de los objetos de estudio de interés, incluido el adoptado por el AC.

 

(1) Versión modificada de: Moreno, R. (1994). Nota de editor sobre estadística y análisis del comportamiento. Acta Comportamentalia, 2, 254-257.

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