Volviendo atrás
(o sin volver) al otoño de 1999, varios estudiantes recién
graduados y yo mismo, estábamos intentando averiguar exactamente
qué podríamos hacer con nuestros títulos. Éramos
un grupo de estudiantes graduados por la Universidad de North Texas,
en el Departamento de Análisis de Conducta, y conocíamos
muchas de las oportunidades que esta titulación nos ofrecía.
El problema de este grupo de estudiantes, incluyéndome a
mí mismo, es que no estábamos interesados en las salidas
habituales que ofrecía esta titulación. No habíamos
conseguido nuestro título para trabajar como consultores
en las empresas, para desarrollar programas para niños autistas
o con retraso en el desarrollo, para trabajar en las escuelas, ni
en cualquier otro de los trabajos habituales previstos para nuestros
títulos. Buscando algo más, supimos que algunas personas
estaban utilizando los principios operantes para entrenar animales
en varias situaciones, algo particular en este grupo de estudiantes,
de nuevo incluyéndome a mí, nos movió a interesarnos
en esta posibilidad y trabajar en ella. El problema era que parecía
que había muy pocos profesores en Análisis de Conducta
que estuviesen trabajando con estos temas, ni en investigación
ni en investigaciones prácticas. Supimos que uno de nuestros
profesores, el Dr. Jesús Rosales-Ruiz había pedido
un proyecto sobre entrenamiento de animales en una de sus clases,
pero eso era todo lo que sabíamos en el Departamento sobre
nuestros estudios y el entrenamiento de animales. Como se puede
imaginar, el problema era infinitamente simple y difícil
a la vez. ¿Por qué no crear nosotros mismos esta nueva
oportunidad de trabajo?. Después de todo, cada uno de los
campos que ha abarcado el Análisis de Conducta ha tenido
que comenzar en algún punto, ¿no?.
La idea
No sé cómo, en medio de todo esto, llegué a
ser el portavoz para organizar lo que pronto sería un grupo
de entrenamiento de animales. Los que me conocen saben que es casi
imposible callarme, así que al menos tendría algo
sobre lo que hablar. Me acerqué al Dr. Rosales con la idea
de comenzar ese grupo, y él con paciencia me respondió
que podría ser interesante. Creo que hasta que no volví
con una lista de diez o más estudiantes y graduados que querían
implicarse en este proyecto, no me tomó en serio. Afortunadamente,
lo hizo, y me pareció que despegábamos. Creamos un
nombre ingenioso para nuestro grupo, la Organization for Reinforcement
Contingencies with Animals (ORCA, Organización para las Contingencias
de Reforzamiento con Animales), creamos un grupo de discusión
en Internet para tratar los temas sobre entrenamiento con animales,
el Animal Reinforcement Forum (ARF), hacíamos reuniones,
y comenzamos a pensar en qué hacer y cómo hacerlo.
Paula Murphy, una estudiante que aún no había terminado
–ahora ya sí-, tenía un par de caballos con
los que podía trabajar y un lugar donde había hecho
alguna investigación para las clases del Dr. Rosales, el
SPCA de Dallas. También Amanda Glass, otra estudiante que
está ahora en nuestro Departamento, tenía algunas
conexiones con el Doberman Recue de North Texas. Parecía
que reuníamos lo básico, pero todavía no estábamos
seguros de lo que íbamos a hacer y cómo íbamos
a hacerlo.
El propósito
El Dr. Rosales nos proporcionó las ideas iniciales sobre
lo que íbamos a hacer. Cada uno de nuestros proyectos se
centraría en recoger buenos datos experimentales en algún
tema de Análisis de Conducta. Obviamente iríamos y
entrenaríamos animales con algún propósito
concreto, pero en ese proceso intentaríamos llevar a cabo
estudios interesantes de sujeto único dentro de los programas
que llevásemos a cabo. Tratamos de ajustar una forma medición
sistemática sobre cierto número de respuestas diferentes
de los perros doberman en el Doberman Rescue. Probamos diferentes
formas de desvanecer las ayudas con los caballos de Paula. Realizamos
algunas evaluaciones iniciales en el SPCA de Dallas. Debo admitir
que algunas mediciones las hicimos con la misma precisión
que alguien que lleva gafas negras por la noche. Nuestros proyectos
de moldeamiento a menudo no resultaron, y nuestros registros de
datos a menudo también eran desastrosos. Para ser optimistas,
veo ahora esas respuestas iniciales como aproximaciones a una eventual
respuesta objetivo.
Los proyectos
El primer año esbozó un retrato vívido de lo
que era ORCA realmente, y a dónde iríamos haciendo
lo que hacíamos. Además de los proyectos anteriores,
algunos de nosotros pasamos un mes de verano en las Indias Orientales
en la isla de Bequia, observando algunos loros salvajes y en peligro
de extinción, entrenando un cachorro con propósitos
educativos con los niños, y volvimos con algunas ideas para
ayudar a una reserva de tortugas marinas. Gasté varios meses
entrenando un pastor australiano, sordo y casi ciego, para su dueño
adoptivo. Algunos otros trabajaron en un proyecto de estimulación
con varios tigres en una reserva. También trabajé
con un maestro de cetrería y el entrenamiento de un halcón
para enseñarle a cazar. No fue hasta casi el otoño,
en el segundo semestre del 2000, cuando comenzamos a trabajar en
el Frank Buck Zoo de Gainsville (Texas). Fue en ese momento cuando
decidimos centrar nuestros esfuerzos sólo en dos sitios:
el SPCA de Dallas y el zoo. Yo supervisaría el proyecto del
zoo, mientras Paula supervisaba el proyecto del SPCA. Parecía
que estábamos desarrollando lentamente un esquema formal
para llevar a cabo investigación experimental en nuestros
proyectos de entrenamiento con animales.
La investigación
Centramos todos nuestros proyectos de investigación en el
zoo alrededor de nuestra idea inicial de recoger datos experimentales
en cada programa. Sin embargo, también centramos cada proyecto
en proporcionar alguna ayuda al zoo y a los cuidadores del zoo en
general. Esto creó una mezcla interesante de investigación
básica y trabajo aplicado que ha llegado a ser lo fundamental
de ORCA. Aunque parezca una tarea ardua, la forma en que se lleva
a cabo es bien simple.
Cogíamos algún problema del zoo que haya que resolver,
y nos subíamos al carro del proyecto con alguna pregunta
de investigación conductual interesante que pudiese también
interesar a los demás. Tomemos, por ejemplo, un problema
habitual que tienen la mayoría de los zoos: trasladar a sus
animales de un lugar a otro. En esa situación, podríamos
haber decidido hacer lo que hacen la mayoría de zoos, entrenar
al animal a seguir un blanco, y entonces hacer que el animal siguiese
ese objeto, lo que supone menos esfuerzo que llevarlo físicamente
hasta ese área. El entrenamiento de seguir un blanco proporciona
por sí mismo una multitud de ideas de investigación
básica. Cada blanco que se entrena tiene un experimento de
control estimular esperando a ser diseñado. Si se entrena
un animal a discriminar entre dos o más blancos, se podrán
comprobar un gran número de fenómenos conductuales
que afectan a esas respuestas, tales como los programas de reforzamiento
para esas respuestas, las diferencias entre reforzadores, la adquisición
de esas respuestas objetivo basadas en reforzadores específicos,
etc.
El zoo nos dio la oportunidad de trabajar con nueve de sus futuras
mascotas. Eso incluía una oveja Hampshire, dos ovejas Jacob,
tres cabras La Mancha, y tres cabras mestizas aunque eran predominantemente
African Pygmy. No fue muy difícil sondear a los cuidadores
del zoo sobre posibles problemas prácticos con estos animales.
Las cabras La Mancha tenían el desagradable hábito
de arremeter contra cualquiera que se acercase y lo hacían
todas a la vez. Una sola cabra La Mancha podía hacer correr
al guardia, pero tres al mismo tiempo creaban más bien una
situación donde la especie a proteger era él. Este
no era su único problema, sino que cualquiera que estuviese
alrededor de las cabras durante más de cinco segundos acababa
mordido. Con la mejor de las suertes, un adulto podría dejar
el zoo con una chaqueta mordida y empapada. En el peor de los casos,
un manojo de niños chillones podría ser tirado al
suelo más rápido que un oponente de Mike Tyson. No
hace falta decir que éste era un problema que merecía
la pena intervenir.
También fue fácil identificar otros problemas prácticos
que tenían con las ovejas. Las tres ovejas corrían
de cualquier persona que se acercase a menos de 10 o 20 metros de
ellas. A veces, sus intensas escapadas daban como resultado que
chocaban con las otras cabras y también entre ellas. No es
difícil imaginar que el término “zoo de mascotas”
no significa mucho si los animales no pueden ser acariciados, así
que decidimos coger también este proyecto.
Las decisiones
Decidimos centrarnos en el entrenamiento de cabestreo de las tres
cabras La Mancha, y de acariciamiento con las tres ovejas. La lógica
era simple, en el proceso de entrenamiento de cabestreo, necesitaríamos
cierto número de respuestas incompatibles con saltar y morder.
Además tenía que ser de una forma fácil para
los cuidadores, tanto para mantener las cabras en un área,
como para moverlas a otras áreas diferentes. Igual que con
las ovejas, si habían de ser acariciadas, obviamente tenían
que estarse quietas y cerca de uno como para acariciarlas. Si podíamos
conseguir que acariciarlas funcionase como un estímulo discriminativo
para las respuestas de permanecer cerca de uno, entonces podríamos
generalizar esas respuestas a otras personas que las acariciasen.
Pensamos que esto ayudaría también a los empleados
y la apariencia del zoo de mascotas, para que pudiesen tener definitivamente
unas ovejas presentables.
Nuestras preguntas de investigación en ambos proyectos también
fueron bien simples: examinar los efectos de los procedimientos
de moldeamiento en todos los animales, así como comparar
con otras condiciones, tales como darles comida, y los efectos de
los pasos iniciales y finales en cada aproximación del programa
de moldeamiento. Especificamos cada paso de aproximación
requerido en el programa de moldeamiento, así como las respuestas
objetivo, en nuestra hoja de recogida de datos, y llevamos a cabo
el entrenamiento a manera de ensayos discretos. De esta forma, podríamos
registrar sistemáticamente lo que sucedía en cada
paso durante los ensayos de entrenamiento, y en el mismo orden en
que ocurrían. Realizábamos 10 ensayos por sesión,
y necesitamos más de 10 hasta que ocurrió alguna respuesta.
Esto nos daba una información importante sobre cómo
seguir, en pasos más cortos o más largos. He incluido
una muestra de la hoja de registro de las cabras La Mancha, que
podría dar una idea más gráfica del tema.

Como se puede ver,
cada uno de los pasos va de arriba abajo, e incluyen mirar al entrenador,
permanecer cerca del entrenador, ser acariciado por el entrenador,
ser acariciado por otro entrenador, tener el cabestro puesto por
otro entrenador, moverse hacia adelante con el cabestro puesto por
el entrenador original, moverse hacia adelante con el cabestro suelto,
y la respuesta objetivo final de seguir al entrenador sin cabestro.
También se incluyeron 4 conductas “inadecuadas”,
saltar, masticar, encabritarse y alejarse. Cada conducta “inadecuada”
terminaba un ensayo. Como señalé anteriormente, cada
10 ensayos ocupaban una sesión, y cada uno de estos ensayos
se registraba de izquierda a derecha en la hoja de datos. He de
señalar también que cada respuesta tiene una definición
conductual para especificar en qué consiste esa respuesta,
pero por razones de espacio no se incluyen aquí las definiciones.
Las gráficas
A continuación se muestran algunas gráficas con una
parte de nuestros datos. Obviamente, he incluido sólo una
pequeña muestra de algunos de nuestros datos, y he simplificado
la presentación en el formato de la gráfica. Si está
interesado en el detalle de los datos, estarán disponibles
cuando el proyecto aparezca publicado en las revistas de investigación.

La gráfica anterior muestra el 7º paso (moverse hacia
adelante con el cabestro suelto), y el 8º y final (seguir al
entrenador sin cabestro) en una de las tres cabras La Mancha llamada
Marcos. Con Marcos mantuvimos una línea base durante un periodo
de tiempo (38 sesiones) para ver los efectos de la administración
de comida cada 15 segundos (programa de intervalo fijo 15 seg.)
sobre todas las respuestas entrenadas y sobre las conductas inadecuadas.
Hay que tener en cuenta que este programa IF-15 es poco contingente.
Si Marcos tenía conductas “inadecuadas” durante
un ensayo, ese ensayo terminaba, y Marcos recibía menos comida
durante ese ensayo. Podría pensarse que ese procedimiento
es intencionalmente un “mal” entrenamiento. Ciertas
consecuencias de reforzamiento dependen de que aparezcan ciertas
respuestas, pero las contingencias son muy débiles, ¡cuando
la sincronización es realmente imposible¡
Como se puede ver, parece que Marcos muestra una curva de aprendizaje
en la gráfica anterior. Esto tiene sentido, como muchos de
nosotros sabemos, puesto que un “mal” entrenamiento
puede conseguir los resultados deseados, excepto que generalmente
lleva mucho más tiempo conseguirlos y con poca fiabilidad,
como puede verse en la gráfica. Cuando iniciamos el paso
6, vemos una bajada inicial en las dos respuestas representadas,
pero desapareció rápidamente. Cuando iniciamos el
paso 7, vimos un rápido incremento en esa respuesta, sin
que incrementase la respuesta objetivo. Cuando llegamos a la respuesta
final, vimos un rápido y gran incremento en la respuesta
objetivo.
La gráfica de barras superior representa la suma de las respuestas,
antes y después, en el conjunto de los 8 pasos en el caso
de otra de las cabras La Mancha, llamada Pablo. Como se puede ver,
antes incluso de que entrenásemos algunas de las respuestas,
como mirar al entrenador o permanecer quieta frente al entrenador,
éstas ocurrían ya con una tasa elevada. También
esto tiene sentido, muchos de los pasos iniciales fueron reforzados
durante el programa de IF con comida, y por tanto fueron pasos “fáciles”.
Es alrededor del 5º paso, tener colocado el cabestro, cuando
observamos un número poco frecuente de respuestas antes del
tratamiento. Tendencias similares se pudieron observar en las tres
cabras, de forma que esa información nos decía en
qué paso del programa de moldeamiento podríamos comenzar
con cada animal.
El presente
(y el futuro)
Además de estos primeros proyectos, también teníamos
algunos otros proyectos con una de las ovejas y las tres cabras
mestizas, además del proyecto de comparar la presentación
sucesiva frente a simultánea de los blancos a seguir en las
tres cabras. También comenzamos a crear un tablero de igualación
a la muestra para llevar a cabo experimentos sobre igualación
de identidad generalizada con las tres cabras. Naturalmente, si
me hubiese imaginado haciendo investigación con cabras y
ovejas durante más de un año, ¡me habría
comprado unas botas altas¡.
Este otoño, una nueva estudiante graduada (Nicole Dorey)
se unió al proyecto ORCA. Nicole lleva actualmente un proyecto
con avestruces, donde se entrenan dos avestruces para seguir un
blanco. Estamos comparando las diferencias entre un entrenamiento
con un blanco específico y el procedimiento de seguir al
líder de la manada, y cómo una respuesta afecta a
la emergencia de la otra respuesta.
Paula Murphy continúa su trabajo en el SPCA de Dallas. Actualmente
está examinando y creando algunas técnicas de evaluación
para tratar varios problemas de conducta en animales, así
como un cuestionario para aquellos que devuelven los perros adoptados,
un conjunto de programas para reducir problemas en perros guardianes,
entrenamiento de ciertas respuestas que incrementarían la
probabilidad de ser adoptados como mascotas, y una especie de “línea-directa”
donde las personas que adoptan perros puedan encontrar soluciones
y formas de entrenamiento de los problemas habituales de sus animales.
En enero comenzaremos nuestro proyecto de entrenamiento de refugiarse
en un cajón, en el que se entrenarán a tres linces
a pasar de un cajón a quedarse en una posición. Estamos
desarrollando los aspectos básicos de este proyecto, que
incluirá el examinar los efectos de los reforzadores específicos
(dos tipos de comida diferentes) sobre la formación de clases
funcionales en dos modalidades de respuesta (entrar en el cajón
y quedarse en un sitio concreto).
Finalmente, estamos ideando una gran cantidad de proyectos con una
amplia variedad de animales del zoo. Cada uno de estos proyectos
discurrirá en los meses siguientes. Algunos de ellos incluyen
un programa para cambiar de sitio un caimán, algunos programas
para cambiar y quedarse en un sitio para un grupo de tamarinos o
monos tití, y un programa de evaluación y entrenamiento
de estimulación para dos osos pardos. Como la mayoría
de los estudiantes implicados en ORCA, y específicamente
los implicados en nuestra investigación con programas de
entrenamiento de animales, esperamos que el número de estos
proyectos crezca cada vez más.
¿El
final?
Como se puede ver, el proyecto ORCA nos ha mantenido bastante ocupados
durante dos años y medio. Aunque hemos recorrido un camino
considerable, parece que el camino para realizar experiencias y
posiblemente para una profesión en el entrenamiento de animales,
a través de nuestro Departamento de Análisis de Conducta,
está un poco más pavimentado ahora. Creo que nuestro
mensaje ha llegado a oírse de forma bastante clara: ¡se
puede hacer un buen trabajo experimental en una situación
aplicada con animales¡. No se ha de sacrificar el control
experimental por el hecho de que los animales no estén en
una caja de Skinner y no se vista una bata blanca. De la misma forma,
tampoco han de ignorarse los datos porque el objetivo sea puramente
aplicado. Este es el mensaje que espero que el proyecto ORCA haya
presentado durante estos años de forma convincente, desde
que éramos un pequeño grupo hasta lo grande que es
actualmente. Con todo lo que se ha dicho, ¿qué dificultades
hay en que esto mismo se aplique en otras situaciones?, ¿no
podrían ser TODOS nuestros proyectos de entrenamiento con
animales posibles experimentos?, ¿no podrían crear
otros estudiantes experiencias de investigación similares
en sus departamentos?. Supongo que tendré que dejar que sean
otros quienes lo consideren…
Eduardo J.
Fernández, se graduó como M.S. en Behavior
Analysis por la Universidad de North Texas (USA), donde fue co-fundador
y presidente de la “Organization for Reinforcement Contingencies
with Animals” (ORCA). Eduardo lleva la lista de discusión
Animal Reinforcement Forum (ARF) listserv, que se dedica a la discusión
en grupo sobre el entrenamiento de animales y la conducta desde
un punto de vista científico, y también es el director
del programa de la “Association for Behavior Analysis's Special
Interest Group” y el “Animal Trainer's Forum”.
Actualmente está trabajado en su doctorado sobre Psicología
y Ciencias Neuronales y Conducta Animal en la Universidad de Indiana
en Bloomington (USA). Pasa la mayor parte de su tiempo investigando
sobre condicionamiento operante y respondiente en laboratorio y
en el zoo de Indianapolis (USA).
Eduardo J. Fernández
Department of Psychology
Center for the Integrative Study of Animal Behavior
Indiana University
Email: eduferna@indiana.edu
(1)
Traducido y publicado con permiso expreso del autor para: Contextos
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