INTRODUCCIÓN
Desde
la perspectiva interconductual, una de las premisas básicas es que
para ser efectivo en cualquier ámbito profesional, se requiere que
los trabajos se basen en fundamentos auténticamente científicos.
Los ingenieros, por ejemplo, deben contar con la necesaria orientación
de la física, la química y la geología. No existe fisiólogo alguno
que pueda considerarse altamente cualificado si no está bien
preparado en las diversas ramas de la biología como la anatomía,
fisiología, embriología y bacteriología. Análogamente, los psicólogos
clínicos no tendrán capacidad alguna de éxito si no han adquirido
conocimientos y experiencia suficientes en el campo de la psicología
científica. La afirmación de que la psicología interconductual es
una base efectiva en las aplicaciones clínicas constituye una de
las hipótesis básicas del presente trabajo. El éxito en la mejora
o el cambio radical de conductas desviadas o insatisfactorias puede
esperarse mediante la aplicación de los principios interconductuales.
Lo
que permite a la Psicología Interconductual tratar problemas de
conducta inusuales o de inadaptación, ya sean reacciones extremas,
inhibiciones o, simplemente, respuestas inadecuadas en circunstancias
específicas, es su derivación de las
observaciones reales de eventos los psicológicos,
en lugar de la doctrina histórica y transcendental. La Psicología
Interconductual se separa radicalmente de las visiones tradicionales
que subdividen, míticamente, a los organismos y personas en estructuras
biológicas coordinadas con almas transcendentales, mentes u otros
procesos psíquicos. A continuación, se describen algunos de los
aspectos de la psicología interconductual que pueden favorecer la
aplicación clínica.
LA
PSICOLOGÍA INTERCONDUCTUAL COMO CIENCIA NATURAL
Como
todas las ciencias auténticas, la Psicología Interconductual tiene
por objeto la investigación analítica, sin limitaciones, de la interconducta
de los organismos individuales y de las condiciones bajo las cuales
ocurren sus actividades. En cualquier caso, las interacciones observadas
constituyen los datos o eventos de la ciencia en cuestión. Invariablemente,
los eventos científicos incluyen sistemas o campos. Cada ciencia
se caracteriza por un tipo de datos específicos, así como
por los métodos y aparatos particulares que se requieren para el
entendimiento de los eventos investigados. Los datos de la astronomía
se conforman con la interconducta de planetas y galaxias. El físico
estudia la acción o energía entre varios objetos; la química investiga
las interacciones de numerosos reactivos y compuestos, ante condiciones
específicas de temperatura, presión y catálisis. Los datos de dichas
ciencias son inorgánicos.
Los
campos psicológicos se clasifican como organísmicos y se componen
de, al menos, tres componentes: a)
un organismo que interactúa; b)
otros organismos, objetos y eventos; c)
auspicios específicos o factores disposicionales. Antes de describir
los detalles de los componentes del campo psicológico, deben señalarse
tres características conspicuas de tales campos.
Orígenes
del campo específico. Los eventos psicológicos, en tanto acciones
de organismos específicos, pueden ubicarse temporalmente y de manera
precisa como el punto de origen en el ciclo de vida de los individuos
biológicos. Los eventos psicológicos se originan poco antes del
nacimiento y terminan con el fallecimiento del organismo.
Los
eventos psicológicos son adaptaciones. En gran medida, los eventos
psicológicos son la continuación compleja de las adaptaciones bioecológicas
al medio simple o complejo. Los contactos con el medio, junto con
otros criterios, se nominan como normales o anormales. Los intercomportamientos
adecuados pueden no desarrollarse, deteriorarse o no existir.
La
evolución individual. Otro aspecto destacable de la psicología
interconductual es la evolución individual de sus ejecuciones y
rasgos, a medida que los organismos maduran y mantienen su desarrollo
y vigor fisiológico. A través de los contactos con estímulos particulares
de su ambiente, los organismos desarrollan actividades complejas
que podrían ser descritas como afectivas, efectivas, lingüísticas,
de opinión, racionales, irracionales, etc. A continuación,
haremos una breve presentación de los tres componentes principales
de los campos psicológicos.
a)
La personalidad psicológica
A
pesar de que los organismos humanos son y siempre serán individuos
biológicos -en pocas palabras, animales-, pertenecen a una especie
tan avanzada en la evolución que son capaces de crear y mantener
instituciones culturales conocidas, generalmente, como civilizaciones.
El contacto con un ambiente civilizado multiplica en gran medida
la naturaleza y complejidad de los eventos psicológicos. De este
modo, los sujetos se transforman de homínidos ordinarios en personalidades.
Esto significa que los organismos no sólo interactúan con
las particularidades de la naturaleza como la tierra, el clima,
la atmósfera, sino que también deben interactuar con cosas
y eventos en numerosas situaciones de naturaleza social, laboral,
política, económica, moral, científica y estética. En cada situación,
la persona desarrolla modos de comportarse en reciprocidad
con el desarrollo de las funciones de las cosas y los eventos
ambientales. El desarrollo del organismo consistirá ahora en la
construcción de interacciones culturales, como es el caso del lenguaje,
de las creencias religiosas, de las prácticas morales y de otros
rasgos pertenecientes a la civilizacion. Los auspicios o el ambiente
pueden situarse en una jerarquía madurativa, cuya primera etapa
consiste en las relaciones materno-filiales. Las etapas posteriores
consisten en interacciones con la familia, con los compañeros de
juego, con la escuela, con la comunidad, y con las situaciones profesionales.
Estas interrelaciones con el entorno resultarán en la evolución
de una personalidad única.
En
correspondencia recíproca con eventos ambientales y circunstancias
específicos, los individuos forman respuestas y rasgos que se pueden
representar jerárquicamente. En los primeros estadios madurativos,
los organismos desarrollan ajustes orgánicos elementales para las
funciones fisiológicas y el cuidado infantil. Sucesivamente, desarrollan
interconductas rudimentarias con padres y cuidadores. Tempranamente,
el habla y la conducta lingüística caracterizan la evolución cultural
de los rasgos humanos. La completa maduración de los rasgos comprende
los buenos y malos modales, la empresa vocacional y pericia, docilidad,
criminalidad, feminidad, masculinidad, homosexualidad, convencionalismo
y rebeldía. Cada individuo, desarrollándose en un conjunto único
de condiciones del entorno, llegará a ser una personalidad única,
sujeta a los cambios de las circunstancias ambientales.
Observación
de la evolución de la personalidad. Dado que la evolución de
la personalidad es un proceso natural, ésta se puede observar en
el desarrollo de los recién nacidos. Los humanos recién nacidos
inician meramente como humanos. Se hallan completamente libres
de naturalezas innatas o propensiones para desempeñar respuestas
psicológicas. Las acciones psicológicas y rasgos aparecen a través
de procesos de adquisición, aprendizaje y educación. Estos procesos
constituyen, básicamente, adaptaciones interconductuales a las cosas,
personas y eventos que, invariablemente, rodean a los recién nacidos.
En
gran parte, la evolución de la personalidad es accidental y sin
dirección, aunque cada familia, grupo o comunidad dispone de sistemas
educativos formales para favorecer tipos particulares de desarrollo.
Los padres, en cooperación con distintos agentes culturales, diseñan
planes relativos al modo en que deben comportarse los niños. En
las diversas culturas, existen las notables “tres R1" (1)
pero, la mayor parte de las veces, el joven las desarrolla de manera
personal. Esto es, los contactos con los objetos de estímulo - sean
personas o cosas- son casuales y el desarrollo carece de una supervisión
estrecha y directa. Otra parte del proceso educativo se da entre
los rasgos comunes y personales. Los rasgos comunes del organismo
en desarrollo se dirigen al mantenimiento de ciertas instituciones
culturales, tales como el dialecto, la religión y la moral. Los
rasgos personales de la educación pueden considerarse como la matriz
básica de las diferencias individuales. Este aspecto del desarrollo
resulta en la conducta llamada adecuada, inadecuada, ajustada, desviada,
deseable o indeseable. La conducta indeseable es fuente para la
intervención clínica, para la observación, el diagnóstico y la terapia.
Aspectos
idiosincrásicos de la evolución de la personalidad. Cada persona
es miembro de diversos grupos humanos, y cada uno de éstos, sea
social, político, religioso, industrial o económico, se atomiza
en unidades aún más pequeñas. Así, surge la multiplicidad e intensidad
de las diferencias individuales. No hay dos personas exactamente
iguales.
Además
de las diferencias de personalidad obvias, entre la combinación
única de las diferencias culturales de la persona, existen rasgos
idiosincrásicos que cada una desarrolla. Estas son las capacidades
únicas para la invención, composición musical, descubrimiento matemático
y otras conductas que hacen a cada persona diferente de otra. Estos
rasgos idiosincrásicos obtienen la aprobación o desaprobación de
otros, por lo cual se convierten en objeto de interés de los psicólogos
clínicos.
b)
Objeto de estímulo y funciones
El
segundo componente invariable de los campos psicológicos está conformado
por objetos, sean personas, objetos y circunstancias. Es importante
señalar que los objetos de estímulo siempre actúan conforme
en las funciones que se han adquirido a través de los
contactos previos con los organismos. Cada objeto o persona
adquiere una o más funciones, relacionadas con el uso, el gusto,
la aversión, la posesión, entre otras.
Las
personas desarrollan funciones diversas, tales como la de ser agradable
o desagradable, inteligente o tonto, útil o indiferente. Del
mismo modo, los objetos desarrollan una variedad de funciones. Así,
las mesas son objetos sobre los que se colocan las cosas y las sillas
son objetos para sentarse. Ciertos alimentos llegan o no a ser aceptables
para el gusto o se convierten en absolutamente indigestibles. Hay
un número infinito de funciones discriminativas desarrolladas. Muchas
de éstas se relacionan con reacciones de temor y aversión,
amor u odio, entre otras muchas reacciones afectivas.
c)
Auspicios o factores disposicionales
Los
organismos son, simultáneamente, entes organísmicos e inorgánicos
(2). Por
lo tanto, éstos como sus conductas, están sujetos a las mismas
condiciones que los eventos biológicos, físicos y químicos.
Además, los campos psicológicos se caracterizan por circunstancias
únicas. Los objetos y las personas, mediante su interacción
con los objetos de su entorno, desarrollan funciones que hacen que
los campos psicológicos difieran de los objetos que
pertenecen a la física y a la biología. Las funciones
de respuesta de los organismos se correlacionan con las funciones
de los objetos establecidas mediante interacciones previas.
EVOLUCIÓN
LINGÜÍSTICA COMO MODELO DE LA PSICOLOGÍA CIENTÍTICA
El
seguimiento del habla y lenguaje infantiles y de su posterior desarrollo
nos proporciona un excelente modelo de la evolución psicológica,
con una sola restricción: no debemos olvidar que el habla únicamente
es uno de los muchos tipos de adaptación a determinadas circunstancias
ambientales. Es frecuente asociar la conducta del habla
y el desarrollo posterior del lenguaje con la vocalización
infantil. Pero la relación entre éstos es ciertamente remota. Básicamente,
la producción de sonidos vocales no está más relacionada con el
habla de lo que lo está la conducta de caminar con la acción de
ir a un colegio o escuela en particular. En dicho estado de vocalización,
aún no se encuentra presente ninguna circunstancia para el establecimiento
de relaciones humanas.
A
medida que ocurre la maduración, el niño comienza a estar rodeado
de personas, objetos y circunstancias que lo conducen a realizar
muchos ajustes lingüísticos. El habla del niño se desarrollará
en función directa de las circunstancias de su vida cotidiana. Hará
comentarios respecto a determinados sucesos según éstos sean más
o menos habituales, formulará preguntas que se responderán
y ocurrirán diversos diálogos generales. Y mantendrá conversaciones
relativas a muy variados temas de carácter general.
El
modelo de evolución lingüística presentado no sólo muestra
los estados específicos del desarrollo de la personalidad, sino
también la gran diferencia de la psicología interconductual con
respecto a la interpretación convencional del habla como la
producción de palabras, asociada a significados psíquicos.
La consideración del habla como un conjunto de entidades verbales
constituye, obviamente, una herencia de la época en la que las adaptaciones
lingüísticas complejas recibían un tratamiento de cosas con funciones
exclusivamente exegéticas, como ocurría en las interpretaciones
de materiales textuales sagrados.
LA
PSICOLOGÍA INTERCONDUCTUAL EN LA APLICACIÓN CLÍNICA
La
psicología científica puede ayudar de varias maneras
en el campo clínico. En primer lugar, están las ventajas
del enfoque naturalista a los problemas encontrados. Debido a que
el trabajo clínico se interesa en los problemas de la interconducta
de los individuos, el psicólogo clínico puede enfocarse
en las actividades de los individuos de un modo integral, apartándose
por completo de las abstracciones teóricas tradicionales. Nunca
se debe confundir el diagnóstico y los tratamientos con las
nociones de estados mentales
internos o cerebros imaginantes, ni buscar causas en bases
congénitas inexistentes.
Dado
que los males psicológicos se refieren un amplísimo abanico los
problemas de normalidad, anormalidad, desviaciones, o declinaciones,
un adecuado tratamiento de los mismos requiere que, previamente,
se localicen las causas en la personalidad del individuo, en las
condiciones y en los factores ambientales. Muchos problemas tienen
su origen en una carencia de continuidad en los componentes del
campo. Resulta extremadamente útil para los psicólogos clínicos
adquirir la habilidad de analizar las quejas a partir de su
reporte, esto es, estar atento a los tipos de quejas y su gravedad.
Tipo
de problema. En general, los males clínicos son problemas de
inadaptación. La conducta puede resultar insuficiente o demasiado
intensa, pudiendo afectar principalmente al paciente, o a otras
personas e, incluso, a comunidades enteras.
Gravedad
del problema. Las valoraciones clínicas se encuentran enormemente
influenciadas por la gravedad e intensidad de la enfermedad o situación
insatisfactoria. La desviación, pérdida o declinación puede
afectar a un segmento de la conducta, a más de uno o puede involucrar
la entera personalidad del paciente. Así, la conducta observada
podrá ser calificada como una conducta simplemente inusual, como
un problema de inadaptación totalmente patológico.
La
conducta puede ser evaluada como inusual a causa de una mera
diferencia individual. Un niño puede persistir en hacer algo que
resulta inconveniente o indeseable. La conducta problema puede
ser temporal o de larga duración. Pero esto es medianamente detectable.
La
conducta inadaptada es aquella que indica un fallo en la vida ordinaria.
Diversos ejemplos son las deficiencias para el aprendizaje
de la inconformidad de la conducta social. Los individuos pueden
realizar conductas problemáticas para la familia, la policía u otras
comunidades oficiales.
Las
conductas patológicas son indicio de desviaciones extremas de la
personalidad. Se encuentran en individuos que, en su inmensa mayoría,
tienen problemas muy serios y problemáticos. Se desvían extremadamente
de las llamadas personalidades normales, en sus variadas retardaciones.
El caso más grave carece de la capacidad para cuidarse a sí mismo
o para desarrollar una conducta hostil a su propio bienestar y para
la seguridad de los demás.
Puede
esperarse que la psicología interconductual se incorpore
efectivamente al análisis diagnóstico y a las intervenciones de
la práctica clínica. Además, como disciplina científica, puede también
clarificar el problema general de la práctica profesional.
Psicología
clínica y práctica médica. Con el nacimiento de la psicología
clínica como rama profesional de la Psicología, han surgido diversas
cuestiones como ¿quién debería dirigir el análisis y el tratamiento
de las desviaciones de la conducta: un psicólogo o un médico?. Inicialmente,
la costumbre y la ley favorecieron a la última de las opciones,
aunque cada vez, resulta más obvio que los psicólogos están más
cualificados para tratar problemas psicológicos. No hay duda de
que esta situación deriva del hecho de que la conducta humana comprende
factores ecológicos, psicológicos y sociológicos.
Aunque
los factores clínicos centrales son psicológicos, pueden incluir
fisiológicos, en cuyo caso resultará necesaria la colaboración de
un médico competente. Además, existe el reclamo de que los psiquiatras
deberían ser los terapeutas de los desórdenes de la conducta y desajustes
del equilibrio social.
Sin
embargo, hay muchos pacientes que, a causa de deformaciones congénitas
o por lesiones accidentales, son incapaces de desarrollar y realizar
actividades psicológicas. Pero existe una gran diferencia entre
la conducta desviada y la destrucción de las estructuras biológicas
y de las funciones de los individuos.
La
competencia de los psicólogos practicantes, siempre está en entredicho.
Resulta extraño encontrar un psiquiatra que rechace el venerable
dualismo mente-cuerpo. Apoyándose en la psicología interconductual,
tanto el análisis de la conducta anormal y los problemas de la práctica
psicológica, y médica, pueden clarificarse.
(1)
N. del T.: Las “Tres R” es la forma coloquial y ligeramente humorística
de referirse a “Reading, [W]Riting y Rithmetic” (lectura, escritura
y aritmética). Resulta intraducible del inglés.