Examen
psicotécnico de la empresa
En
una empresa, un grupo de personas que están a punto de ser contratadas,
se encuentran en un examen psicotécnico. En cierto momento el
psicólogo saca un cartón con manchas de tinta y pregunta:
-¿Qué le parece esto?
Responde uno de los allí presentes:
-Veo una ninfómana con unas ganas irrefrenables de hacer el amor,
capaz de arrastrar una innumerable masa de hombres a un pozo sin fondo
de perdición y desenfreno, que...
El psicólogo le da la vuelta a la foto de su esposa, y dice:
-Bueno, eso es cierto, pero ahora mire aquí y dígame ¿qué
ve?
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Doctor,
doctor, tengo un problema de inseguridad! ¿O tal vez no?. |
El
descanso del Psicoanalista
Durante
las sesiones que tienen lugar hacia el final de la tarde, un psicoanalista
es cada vez más a menudo víctima del deseo irresistible de dirigirse al
café de la esquina. Silencioso como siempre abandona entonces su sillón,
pone en marcha su grabador y deja al paciente con sus asociaciones. Un
día, uno de los pacientes se da cuenta del tejemaneje, deja el diván y
se reúne con el analista delante de su vaso de cerveza. Muy sorprendido,
éste exclama: "Y pues, ¿qué pasa?". El paciente le responde: "Mi grabador
está hablando con el suyo" . |
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Que
no, doctor, que no soy paranoico, le dije que me perseguían multitudes
porque gane una maratón, suéltenme ya!. |
Una
psicóloga industrial, directora de recursos humanos (antiguamente
llamada " jefe de personal ") muere y se presenta a las puertas
del cielo.
San Pedro
la recibe con estas palabras:
-"Bienvenida al Más Allá. Contrariamente a lo que
la gente cree en la Tierra, el hecho de ir al cielo o al infierno no
depende en absoluto de su vida pasada, sino de la decisión que
cada uno toma libremente llegado el momento; y el momento ha llegado
para Ud. Pero la libertad de escoger, que Dios siempre ha querido respetar,
supone poder hacerlo con conocimiento de causa. Así es que, antes
que nada, va Ud. a realizar un "stage" de 24 horas en el infierno,
un "stage" de 24 horas en el cielo, y luego eligirá
donde quiere pasar Ud. el resto de la eternidad. Gabriel, acompaña
a la señora a las puertas del infierno".
Al llegar al infierno, nuestra psicóloga es recibida por Satán
en persona, un individuo muy jovial, amable y simpático, radicalmente
distinto a la imagen tradicional del diablo, quien le hace de Cicerone
a lo largo del infierno, que resulta ser un lugar paradisíaco
(válgame la expresión), con piscinas, tenis, golf, salas
de espectáculos, con calles animadísimas llenas de gente
simpática y elegantemente vestida, cuya conversación es
agradabilísima, pasa la tarde en un salón de te discutiendo
de mil temas con personas encantadoras, etc. etc. Llega luego el turno
del "stage" en el cielo, donde pasa una muy agradable jornada
tumbada sobre las nubes, escuchando música celestial (evidentemente),
rodeada de angelitos, con Santos y Santas por todas partes que se distraen
contando chistes (*), etc. etc. Y al final, le llama San Pedro y le
pregunta qué decisión ha tomado. La psicóloga le
responde:
-"Mire Ud., Don Pedro: no se lo tome mal; lo del cielo es divino
(sin juego de palabras), pero creo que, a pesar de ello, y aunque le
sorprenda mi decisión, prefiero el infierno".
Se vuelve pues para el infierno y, nada más atravesar la puerta,
se encuentra con un paisaje desbastado, poblado de gente malvestida
y con cara de pocos amigos que la miran con ojos amenazadores. Se dirige
pues al despacho de Lucifer para pedirle explicaciones y éste,
que no se parece en nada al simpático dandy del día anterior
le contesta secamente:
-"Ud. es la última persona que debería extrañarse
de lo ocurrido. Es algo que en su oficio Ud. conoce perfectamente: ayer
fue para Ud. una "jornada puertas abiertas" con vistas a reclutarla;
hoy, en cambio, Ud. ya forma parte de la empresa..."
Un
psicólogo, un psiquiatra y un psicoanalista mueren y se presentan
a las puertas del cielo
San Pedro
les recibe y les dice:
-" Bienvenidos al Más Allá. Contrariamente a lo que
la gente cree en la Tierra, todo el mundo va al cielo. Pero no todos
reciben el mismo trato. Como ya les avisó en su momento el Hijo
del Amo, "hay más de una estancia en la casa de mi Padre".
En efecto, en función de su vida pasada, se les apareja, para
toda la eternidad, con una persona más o menos agradable. Veamos
pues lo que les tenemos reservado".
Coge el gran libro de los pecados, busca el nombre del psicólogo
y dice:
-"Ay, ay, ay, Manolo; su vida no es muy reluciente por lo que acabo
de ver. Gabriel, acompaña al señor a la 532".
El psicólogo se encuentra entonces en una habitación con
una gran cama en la que se encuentra una mujer esquelética, como
recién salida de un campo de concentración. La puerta
se cierra detrás de él y se oye una voz solemne decir:
-"Has pecado mucho, Manolo; he ahí tu castigo".
Luego le toca al psiquiatra. Dice San Pedro:
-"Uy, uy, uy, Paquito; su vida es un verdadero escándalo.
Gabriel, acompaña al señor a la 278".
El psiquiatra es conducido a una habitación con una gran cama
en la que se encuentra una mujer gordísima, de más de
200 kg. totalmente deformada. La puerta se cierra detrás de él
y se oye una voz solemne decir:
-"Has pecado mucho, Paquito; he ahí tu castigo".
Le llega finalmente su turno al psicoanalista. Dice San Pedro:
"-Veamos, veamos... hummm.... Gabriel, acompaña al señor
a la 313."
El psicoanalista es acompañado a una habitación con una
gran cama en la que se encuentra... Pamela Anderson!!! . La puerta se
cierra detrás de él y se oye una voz solemne decir:
-"Has pecado muchísimo, PAMELA; he ahí tu castigo".
Está un
excursionista caminando por la montaña y se encuentra con un
pastor, su perro y su rebaño. Pregunta el excursionista
- Excursionista:
"¿De qué es este rebaño?"
- Pastor: "de ovejas"
- Excursionista: "hay muchas, ¿Verdad?"
- Pastor: "no me puedo quejar"
- Excursionista: "y si yo, así,
de golpe, le digo exactamente cuántas hay, ¿me regala
una?"
- Pastor: "la verdad, me parece
tan imposible que lo acierte, que acepto el trato."
- Excursionista: " pues hay, hay,
hay... 712."
- Pastor: "coño! no me lo
puedo creer; ¿cómo lo ha hecho?"
- Excursionista: "muy sencillo:
he contado las patas y he dividido por 4."
- Pastor: "ea! ha ganado; escoja
pues la que quiera."
El excursionista coge
un animal y cuando se disponía a marcharse con él oye
al pastor que le dice:
- Pastor:
"y si yo, así de golpe, le digo exactamente cuál
es su profesión, ¿Me devuelve mi animal?"
- Excursionista: "la verdad, me
parece tan imposible que lo acierte,
que acepto el trato."
- Pastor: "pues usted es psiquiatra."
- Excursionista: "coño! no
me lo puedo creer; ¿Cómo lo ha hecho?"
- Pastor: "ea! he ganado; ¿Le
importaría devolverme MI PERRO, por favor?"
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