La capacidad del ser
humano para aprender es sorprendente. Desafortunadamente, aprendemos
no sólo a comportarnos en forma correcta sino que también
aprendemos a responder en forma equivocada o incorrecta. La labor
del profesor no sólo incluye la formación académica
de sus alumnos, sino también la corrección de los comportamientos
que socialmente no son adecuados. La mayor parte de esta labor correctiva
se refiere al comportamiento que se conoce en general como "disciplina",
aunque en términos técnicos podemos referirnos a ella
como comportamiento socialmente equivocado ya que casi siempre implica
la infracción de alguna regla o norma establecida por la sociedad
o la institución particular en la que se desenvuelve. También
puede implicar una reacción emocional en el infractor al efectuar
tal rompimiento de regla o al ser sorprendido. Las principales técnicas
que se conocen para modificar tal comportamiento inadecuado tienen
un fundamento teórico, que no abordaremos aquí por razones
de espacio.
Las técnicas
correctivas en orden a su complejidad y gravedad de efectos se describen
enseguida.
a. Refuerzo
Diferencial de Otras Conductas (RDO)
Tanatóforo, alumno
de 2o. de primaria, se levanta constantemente de su asiento. Su profesor
lo sorprende cerca de su lugar y le dice "Muy bien Tanatóforo,
así, cerca de tu lugar, podrás desarrollar tu trabajo".
Esto lo hace cada vez que lo ve cerca de su lugar o bien cuando se
queda viendo el trabajo de otro compañero sin perturbarlo.
El profesor le dice "¿Qué tal, te gusta como está
quedando el trabajo de tu compañero? Tú también
podrías hacerlo". El profesor está poniendo atención
a algunas conductas de Tanatóforo que no son precisamente las
de estar trabajando sentado en su lugar, pero que de alguna manera
pueden animar a Tanatóforo para que se siente en su lugar y
se ponga a trabajar. Por esta razón el procedimiento se denomina
Refuerzo Diferencial de Otros Comportamientos.
Este procedimiento
se puede llevar a cabo haciendo uso de otro recurso. Cuando Tanatóforo
está parado el profesor dice “!Qué bien, casi
todos los alumnos están sentados y trabajando!” o en
forma más directa: “!Bravo, los que están trabajando
van a poder salir a tiempo a su recreo!” El efecto de estas
expresiones puede ser que Tanatóforo decida ir a sentarse y
trabajar. Si así ocurre, el profesor debe poner inmediatamente
atención a su alumno y decirle “!Eso es, muy bien. Sentado,
podrás terminar tu trabajo a tiempo!”
La gran ventaja de
este procedimiento es que no implica el uso de una consecuencia directa.
Por esta razón es uno de los más recomendables. La gran
desventaja que tiene es precisamente esa: el comportamiento inadecuado
no tiene una consecuencia directa. Tanatóforo como cualquier
otro alumno puede estar "jugando" para que el profesor le
ponga atención a él, andando parado. Si el profesor
cree que este es el caso, puede comenzar a usar la técnica
siguiente.
b. Extinción
Siempre y cuando el
comportamiento inadecuado de Tanatóforo no cause una gran distracción
o algún otro problema a sus compañeros, el profesor
puede ignorarlo completamente mientras permanezca parado. Este ignorar
implica que el profesor actúe como si ese alumno no estuviera
presente dentro del salón: no verlo, darle la espalda, sacarle
la vuelta en caso de que esté parado frente al profesor, etc.
Si Tanatóforo llegara a hablarle al profesor estando parado,
éste no debe voltear a verlo, aparentando que no ha oído
nada. Simultáneamente el profesor puede aplicar la RDO y decir
"Ya saben que yo sólo atiendo a los alumnos que están
sentados y trabajando".
Es muy posible que
ante tal procedimiento, Tanatóforo hable más alto, insista
en que lo atiendan e incluso podría llegar a agredir a un compañero
o al profesor para provocar la atención sobre él. Esto
puede ser prueba de que el procedimiento está surtiendo efecto,
pero el profesor debe cuidar que Tanatóforo no cause daño
a otros, a sí mismo o al profesor, y permanecer lo más
tranquilo posible. El profesor puede insistir una vez más “Sólo
atiendo a quien está sentado trabajando” y agregar “Qué
mal se ven los niños que gritan y arrebatan los trabajos de
los compañeros que están trabajando”. Mientras
lo dice, viendo de reojo a Tanatóforo, se acerca a él
y firmemente puede sujetarlo de las manos para evitar que siga agrediendo
a los demás, y volviendo a repetir lo que dijo antes, sin mirar
directamente a Tanatóforo.
Obviamente estas últimas
acciones pueden ser desarrolladas cuando el alumno tiene poca edad.
Su uso queda descartado en la primaria mayor y secundaria.
La Extinción
como la RDO implica que el comportamiento negativo no obtenga la atención
directa del profesor que puede ser estimulante para el alumno. La
atención preferentemente debe otorgarse cuando el alumno sea
sorprendido actuando correctamente y esto es muy posible que ocurra
en otro momento, cuando cambie la situación y/o la actividad
programada.
c) Refuerzo
Diferencial de Conductas Incompatibles (RDI)
Los problemas de Tanatóforo
pueden ser: estar parado, estar hablando mientras otro habla, sentarse
incorrectamente, pedir permiso constantemente para salir al baño,
no trabajar recostándose en su mesabanco, entre otros. Observando
cuidadosamente la conducta de este alumno podemos darnos cuenta de
que no todo el tiempo está actuando de esas formas. Es posible
que de vez en cuando lo veamos sentado en su lugar, callado mientras
otro habla, sentado correctamente en su lugar y, después de
un tiempo razonable permanecer en el salón sin pedir permiso
para ir al baño. Si así fuera, el profesor puede aprovechar
cada una de esas ocasiones para motivar la conducta adecuada que es
incompatible con las inadecuadas. Estar sentado es incompatible con
estar parado; estar callado es incompatible con estar hablando; etc.
De hecho este procedimiento puede ser aplicado conjuntamente con la
RDO y la Extinción. En ocasiones los efectos de estas técnicas
sencillas son altamente sorprendentes, comparándolos con el
poco esfuerzo que requieren por parte del profesor.
d) Tiempo Fuera
El problema de Tanatóforo
puede no haberse resuelto después de 8 días de aplicar
los procedimientos anteriores e incluso puede haber llegado a cometer
algunas otras faltas que son inaceptables dentro del salón
como es el ponerse a gritar, "hacer payasadas" delante de
los demás compañeros, provocando la risa y atención
de éstos. El profesor no puede ni debe permitir que esto siga
ocurriendo. De esta manera, si durante la última actividad
que está por terminar para pasar a otra, el alumno se estuvo
comportando inadecuadamente, el profesor se acerca a él y de
manera muy firme, viéndolo a los ojos y poniendo una de sus
manos o ambas sobre los hombros del alumno, le dice: "Tanatóforo,
perdiste el derecho de participar en la siguiente actividad, sólo
pueden participar los que se interesan por la actividad. Párate
junto al pizarrón". Tanatóforo trata de alegar,
de justificar, de prometer y de cambiar la sanción pero el
profesor se mantiene firme, sin alegar, sin aceptar justificaciones,
promesas y sin cambiar la sanción. Simplemente le repite una
vez más la sanción, señalándole firmemente
el pizarrón. Supongamos que Tanatóforo se para y después
de 5 minutos, el profesor le pregunta si está dispuesto a incorporarse
a la actividad con sus compañeros. Si éste dice que
sí, el profesor dice: “Bravo, Tanatóforo quiere
trabajar como todos sus compañeros”.
Como se observa en
el párrafo anterior, esta técnica implica que durante
algún tiempo el alumno esté fuera de la situación
en la que se hallaba, habiendo perdido el derecho de estar en ella.
La estancia dentro del salón, participando en alguna actividad,
debe ser por principio, una situación atractiva para el alumno
o en otras palabras, debe ser una posible fuente de múltiples
motivaciones como sería aprender y tener oportunidad de pasar
a realizar alguna otra actividad altamente atrayente como puede ser
el juego con diversos materiales, el recreo o alguna otra clase que
les guste mucho a los alumnos.
Las condiciones para poder aplicar el Tiempo Fuera son:
1) Haber aplicado
antes, de manera consistente, las técnicas ya descritas.
2) Si el comportamiento
es altamente interruptivo para que el profesor y/o los compañeros
puedan proseguir con la actividad planeada, puede procederse con
ella, aun cuando no se hayan desarrollado las técnicas anteriores.
3) El lapso mínimo
que debe durar este Tiempo Fuera es de 5 minutos. Después
de este periodo, si el alumno está emocionalmente tranquilo,
se le puede invitar a trabajar nuevamente.
4) Una vez aplicado
este procedimiento puede aplicarse cuantas veces sea necesario,
aumentando en cada ocasión el periodo del Tiempo Fuera si
el problema se presenta repetidamente.
Es muy importante resaltar
que el profesor es quien debe tener la autoridad y control para que
el alumno se incorpore a la actividad, ante el señalamiento
expreso. Por esto, si antes de que transcurran los cinco minutos,
el alumno decide o pide incorporarse a la actividad, el profesor,
vendo el reloj, le dice “No, aun no”. Terminados los cinco
minutos, el profesor pregunta: “¿Quieres integrarte ahora?
Ya pasaron los cinco minutos”.
e) Castigo
Hemos visto que las
técnicas anteriores implican no poner atención al alumno
o bien, retirarlo de una situación a la que le damos valor
positivo o la consideramos como requisito para poder tener acceso
a otra actividad más agradable para los alumnos. Tanatóforo
puede ser un alumno que requiera una técnica más rigurosa:
la presentación de una consecuencia negativa directa. Comúnmente
a esto se le conoce como castigo. Tal consecuencia puede ser el enviar
una nota escrita a sus padres, comentando el mal comportamiento del
alumno, asignar una calificación baja en disciplina, dejarlo
sin derecho al recreo, detenerlo durante algún tiempo breve
después del toque de salida, etc.
El castigo físico
está terminantemente prohibido. Su uso puede ser causa de despido
inmediato, aun cuando existiera la autorización de los padres
de familia respectivos. La única situación que puede
llegar a justificar su uso es ante la inminencia de un daño
físico muy grave para el alumno, lo cual es altamente improbable
dentro de una escuela. Si llegara a ocurrir, el profesor debe informar
inmediatamente a la dirección escolar para llamar a los padres
de familia a fin de que se entere a los mismos.
Los efectos del castigo
físico son muy contradictorios y en caso de que llegara a usarse,
eso corresponde exclusivamente a los padres de familia, fuera de la
escuela. El profesor no puede permitir que un padre golpee a su hijo
dentro de la escuela. El castigo físico constante e indiscriminado
puede afectar el desarrollo emocional y social del alumno, generando
sentimientos de inferioridad, timidez, aislamiento social, tendencias
vengativas y de abuso físico o verbal con hermanos o compañeros
menores, inseguridad, tendencia al autoritarismo y probablemente la
principal desventaja es que por medio del castigo se puede aprender
a tratar de solucionar los problemas propios usando la violencia física.
Tradicionalmente, el
castigo físico era un arma poderosa en las casas y en las escuelas.
En la actualidad algunos padres de familia comentan que gracias a
esto, ellos pudieron seguir adelante. Esto puede ser cierto pero debemos
tomar en cuenta que la tendencia de la educación liberal trajo
consigo un relajamiento en los patrones de educación, al igual
que un anhelo de que los niños gozaran de derechos casi iguales
o idénticos a los del adulto. Se eliminó radicalmente
el castigo físico, la población de las escuelas creció
desconmesuradamente, las madres de familia se dedicaron cada vez más
a trabajar y a delegar su papel formativo a otras personas, etc. Hoy
en día, parece haber un regreso a los "viejos cánones"
y con ello al castigo físico. El sueño de que “todos
somos iguales y por tanto tomamos las decisiones entre todos”
ha tenido ya efectos muy lamentables. Ante la falta de autoridad o
en el mejor de los casos, ante la “autoridad compartida por
todos”, ahora se nota un retorno pero de cualquier forma, los
resultados de la investigación relativa al castigo son elocuentes:
son más los efectos negativos que positivos, cuando se usa
frecuentemente y en forma irracional. El castigo físico no
aparece en el diccionario de los buenos profesores.
De cualquier forma,
el uso del castigo físico de manera constante es indicio de
una falta grave de control emocional por parte de quien lo usa de
esa manera o bien, es signo de una profunda deficiencia cultural.
f) Saciedad
Algunos alumnos pueden
incurrir con cierta frecuencia en algunas faltas: a) pararse de su
asiento sin razón; b) hablan, chiflan o hacen ruidos mientras
se trabaja o se está exponiendo; c) trabajan demasiado lento;
d) se salen insistentemente del tema que se está revisando;
e) piden con gran frecuencia ir al baño; f) entran a clase
masticando chicle; etc. Además de las técnicas correctivas
revisadas, el profesor puede emplear en estos casos la técnica
de la saciedad. Ante los casos anteriores:
a) Una vez que el
alumno que se para constantemente se va a sentar, se le pide que
permanezca de pie junto a sus asiento, durante el resto de la actividad.
b) El profesor suspende
la exposición y pide al alumno que está haciendo ruidos,
chiflando o hablando para que pase al frente del grupo y hable,
chifle o haga ruidos ante todos al menos durante un minuto continuo.
c) Al alumno que es
demasiado lento se le pide que durante toda la mañana realice
un solo trabajo, el que está haciendo en ese momento. Que
no se apure, que lo tome con calma. Un solo trabajo, sin poder pasar
al siguiente aunque haya terminado.
d) Antes de que el
alumno que se sale del tema, haga una pregunta, cada dos minutos
el profesor le cuestiona si tiene alguna pregunta que no esté
relacionada al tema que se está exponiendo. En caso de que
sí lo haga, el profesor sólo escucha la pregunta,
pero no la responde y continúa con la actividad.
e) Cada cinco minutos
el profesor envía al baño al alumno que insiste frecuentemente
en salir. Preferentemente el profesor le dice que vaya al baño,
procurando en cada ocasión interrumpir lo que esté
haciendo el alumno.
Esta técnica
denominada Saciedad, consiste no sólo en permitir que el alumno
se comporte en forma inadecuada, sino que ahora se le “impulsa”
a que la haga repetidamente, hasta que se canse. En otras palabras,
muchas veces los profesores queremos controlar el problema evitando
que ocurra. Esta técnica implica lo contrario: darle facilidades
para que ocurra en forma exagerada y así, buscar que el alumno
pierda interés en dicha actividad.
Esta técnica
como todas las anteriores tiene que ser aplicada cuidadosamente por
los efectos colaterales nocivos que puede tener. Así, hay que
tener presente los siguientes aspectos:
1. No debe ser empleada
en forma de burla o cualquier otra actitud negativa. Esto puede
generar resentimientos fuertes en el alumno y con ello el profesor
pierde la oportunidad de contribuir en su formación.
2. La conducta a saciar
no debe representar daño físico o moral inminente
para el alumno o alguna otra persona. Por ejemplo no se puede considerar
esta técnica en caso de agresión física, si
ello implica el saciarse de pegar a un compañero. Sin embargo
puede ser empleada si le pide que siga pegando al aire o a un objeto,
sin que exista riesgo de daño severo.
PROCEDIMIENTO
GENERAL
La aplicación
de una de las técnicas correctivas, sea cual sea, debe hacerse
observando las siguientes reglas generales.
1. Ante un comportamiento
inadecuado se debe proceder a presentar una consecuencia que no sea
positiva para quien se comporta incorrectamente
¿Cómo
y cuándo se deben presentar esas consecuencias negativas? ¿Cuáles
son éstas? Las formas tradicionales de corregir implican gritar,
regañar durante largos periodos, golpear o castigar al niño
de alguna forma, pero debemos conocer cuáles son los resultados
de cada uno de esas correcciones para evitar problemas mayores.
2. La corrección
siempre debe iniciarse mediante la aplicación de las técnicas
más sencillas y de manera inmediata.
Ante la comisión
de una falta, la maestra debe hacer el señalamiento de manera
inmediata: “Julio, no debes pararte por que no terminarás
tu trabajo”.
3. Una vez iniciado
el procedimiento de corrección mediante alguna de las técnicas,
ésta debe mantenerse durante algún tiempo razonable
antes de descartarla.
Un efecto conocido es
que cuando se llega a aplicar una técnica sistemáticamente,
el comportamiento inadecuado tiende a incrementarse, pero finalmente
se reduce. Por esto, un error común es que cuando el profesor
observa que el problema no sólo no mejora sino que empeora,
cambia o retira el procedimiento que estaba llevando a cabo. Esto
es poco recomendable ya que de hecho, será más difícil
controlar el problema después del cambio de técnica.
4. Cualquier técnica
correctiva debe ser aplicada con el objetivo de corregir el comportamiento
inadecuado. Nunca debe confundirse con una especie de venganza o revancha
por parte del profesor hacia el alumno.
Es muy importante que
siempre que el profesor aplique alguna de las técnicas descritas,
lo haga sin estar alterado emocionalmente. Ante todo el profesor no
debe perder la paciencia, debe aprender a estar tranquilo ante las
situaciones difíciles. Las sanciones aplicadas cuando se está
alterado emocionalmente, suelen ser injustas (exageradas). Las técnicas
deben ser aplicadas con un claro sentido formativo y de manera muy
firme. El alumno no debe tener duda alguna respecto a que el profesor
es quién tiene y ejerce la autoridad moral.
5. Las sanciones deben
aplicarse mediante una explicación de la regla y de la infracción
a que se hace merecedor.
Tradicionalmente cuando
un padre de familia o profesor aplica una sanción, ésta
es acompañada de un largo "sermón". A veces
el niño trata de alegar, de justificar, minimizar el hecho,
de eludir su responsabilidad y culpar a otros. Si el profesor además
de regañar, entra a discutir tales alegatos, justificaciones,
etc., se está arriesgando a “perder la cabeza",
a gritarle al alumno o a sancionar de manera injusta, esto es, desmedidamente.
En este punto, el profesor está incurriendo a su vez en una
falta hacia el alumno. Es altamente difícil que un alumno escuche
y entienda las razones que se le dan precisamente cuando se le está
sancionando en forma agresiva, violenta o alterada. Los regaños
no tienen sentido. Las sanciones deben aplicarse, no platicarse.
Sin embargo, sí
hay que tener cuidado de escuchar al alumno. Siempre cabe la posibilidad
de que estemos interpretando erróneamente su comportamiento.
Si después de escucharlo con atención, aun consideramos
que se debe aplicar la sanción, debemos proceder con ella.
En caso contrario, debemos pedir una disculpa. Cuando el comportamiento
inadecuado ocurre de manera patente ante la presencia del profesor,
podemos escuchar, pero debemos aplicar la sanción.
Debe existir información
clara de lo que sí puede hacerse y lo que no. Los contratos
existentes entre el maestro y el alumno, son la base fundamental.
En el momento en que se aplica la sanción debemos indicar claramente
el porqué de ésta. La sanción debe estar basada
en el Reglamento de Alumnos. De esta forma, el Reglamento prescribe,
el profesor aplica. No obedece a un capricho personal y se evita en
cierta medida, que el alumno interprete que el profesor "la trae
contra él". En los casos de primaria mayor y secundaria,
preferentemente se debe notificar al alumno cuál es el Artículo
que específicamente se infringió, esto ayuda al alumno
en su aprendizaje del comportamiento cívico responsable, respecto
a la interpretación de normas y reglamentos.
Es poco factible que
el Reglamento incluya en forma explícita todas y cada una de
las actividades que sí y no están permitidas al alumno.
En caso de que surja alguna situación no prevista manifiestamente,
se debe actuar con base en el significado general que tiene el Reglamento:
conjunto de normas cuyo objetivo es el inculcar valores y prácticas
que permitan al alumno desarrollarse como buen ciudadano.
Esta es la diferencia
entre un reglamento prohibitivo y uno formativo. En la escuela, se
debe contar con un reglamento formativo, expresado en términos
positivos pero sin excluir las prohibiciones que son necesarias en
toda institución.
6. El profesor que sanciona
es el único responsable de su aplicación
La única persona
que puede negociar la aplicación de una sanción, es
el profesor "A", que la dictaminó. En caso de que
otro profesor "B", con mayor o menor jerarquía, decida
negociarla o levantarla sin estar de acuerdo el profesor "A"
que la aplicó, estará restando en forma grave la autoridad
moral del primero. En todo caso, el profesor "B" puede sugerir
al alumno platique con el profesor "A" e incluso, en caso
de considerarlo necesario, que el profesor "B" platique
con el profesor "A", teniendo siempre presente que el responsable
de mantener o negociar dicha sanción es estrictamente el profesor
"A".
La única excepción
a esto es cuando la sanción dictaminada está fuera del
reglamento y de la política educativa de la escuela. En tal
caso, ante la notificación al profesor que sancionó,
la dirección es quien debe modificar o anular la sanción
aun sin el consentimiento del profesor.
7. Gran parte del éxito
de las técnicas correctivas reside en ser constante en su aplicación.
Esto implica que cada
vez que el alumno se comporte de forma inadecuada, el profesor debe
de actuar de acuerdo al procedimiento establecido. Pasar por alto
alguna o algunas de las faltas cometidas tiene el efecto poco deseable
de hacer más difícil de corregir el problema. En estos
casos, el profesor debe considerar que al dar una oportunidad al alumno
"portándose como camarada", en realidad lo está
perjudicando ya que éste está aprendiendo a que a veces
será posible escapar de la consecuencia negativa. Si el profesor
realmente quiere ayudar al alumno, debe lograr que éste asuma
su responsabilidad en todo momento.
En este aspecto debemos
aclarar el hecho de que un profesor ocasionalmente puede considerar
justo el “pasar por alto” alguna falta. Esto podría
ocurrir si: a) la falta no es muy grave; b) se considera como un mero
accidente o; c) se trata de alumno cuyo comportamiento y actitud en
general es positiva. Consideremos que el profesor no “está
pasando por alto la falta” ya que la señala pero la dispensa,
explicando porqué hace esto. Si la falta volviera a cometerse
en un corto intervalo, debe aplicarse la sanción respectiva.
La dispensa es una
facultad que el profesor tiene en sus manos y le puede ser muy útil
para poder establecer una relación un poco más comprensiva,
afectiva y cercana con el alumno, sobre todo cuando éste tiende
a comportarse negativamente. El resultado puede ser altamente benéfico
para la formación positiva del alumno pero es un error asumir
una actitud de pasar siempre por alto las faltas del alumno. Los profesores
que actúan de esta manera, generalmente no están capacitados
para controlar el comportamiento de sus alumnos y esto, tiende a que
el control de la situación lo tengan los alumnos, y no el profesor.
El ser más “camarada” o “buena onda”
con los alumnos, debe ser resultado de una acción formativa
y correctiva en forma justa y no como resultado de ser un profesor
que pase lo que pase no corrija al alumno. En realidad si el profesor
actúa de esta manera, no está formando, está
escapando a una de sus responsabilidades.
8. Las sanciones o consecuencias
negativas deben ser justas, lógicas e inmediatas.
Para que las sanciones
puedan tener efecto correctivo, deben ser:
1) Justas, esto es,
proporcional daño o perjuicio que casa la falta.
2) Lógicas,
lo cual implica que debe existir una consecuencia “natural”.
Si el alumno rompe un cristal, al menos debe pagar el remplazo;
si destruye el trabajo de un compañero, debe darle el trabajo
propio al alumno agraviado; si se sale del salón, además
de pedir permiso antes de poder entrar, debe esperar un tiempo semejante
al que se salió, antes de poder entrar; si no termina su
trabajo por andar parado, se le pide que el próximo trabajo
lo haga parado; etc.
3) Inmediatas, como
ya se señaló.
9. Reanudar la comunicación
positiva con el alumno a la mayor brevedad
Una vez que el profesor
haya aplicado una sanción, por grave que ésta haya sido,
debe entender que la conducta inadecuada ya fue sancionada. Por tanto,
debe buscar la primer ocasión, después de un tiempo
razonable, para restablecer la comunicación positiva con ese
alumno. Cuando el profesor aplicó una sanción, el alumno
pudo alterarse emocionalmente por lo que es prudente que el profesor
espere cierto lapso hasta que el alumno se haya estabilizado. Hasta
cierto punto, puede ser “lógico” que el alumno
con quien menos desea hablar sea precisamente con el profesor que
le aplicó la sanción pero es necesario restablecer la
relación. La comunicación positiva puede consistir simplemente
en saludar al alumno en forma breve pero amable, pudiendo ocurrir
que el alumno no conteste o demuestre de alguna manera su enojo, lo
cual es más probable en alumnos de mayor edad. Es completamente
cierto que el alumno cometió una falta y se hizo acreedor a
una sanción pero esto no justifica que el profesor ahora se
niegue incluso a saludarlo o hablarle amablemente. La próxima
vez que se encuentren en el salón de clase, el profesor debe
tomar la iniciativa para restablecer la comunicación entre
él y el alumno.
10. La aplicación
de una técnica correctiva debe balancearse con la atención
al comportamiento adecuado.
Probablemente el aspecto
que más debemos cuidar es que cuando se llegue a aplicar una
técnica correctiva, simultáneamente se esté poniendo
atención positiva a otras conductas que se presenten a lo largo
del día. De otra manera, el alumno no tendrá posibilidad
de que su comportamiento positivo sea tomado en cuenta y los efectos
de esto pueden ser graves. Es altamente improbable que todo lo que
un alumno hace durante el horario de clases sea inadecuado, Usualmente
esto es efecto de nuestra expectativa ante ese alumno en particular.
Probablemente la mejor
técnica para lograr la superación y corrección
de un alumno consiste en tener una actitud positiva hacia ellos. Esta
actitud permitirá observar cuáles son las virtudes de
cada alumno -todos las tienen- y, atendiendo primordialmente a ellas,
la relación con los alumnos será más positiva.
Esto nos brindará una buena opción formativa.
A manera de ejemplificación
El siguiente pasaje
pretende ilustrar la aplicación de sanciones y técnicas
en alumnos de primaria menor y preescolar.
Dentro del salón,
los alumnos se encuentran en silencio recibiendo las instrucciones
de la maestra. Un alumno se para y empieza a cantar, mientras el resto
del grupo sigue en silencio. La
maestra procura continuar con la actividad sin prestar atención
al alumno que se paró [inicia la aplicación de la extinción].
Pero dado que
el alumno continúa cantando, interrumpiendo de manera notoria
la actividad de la maestra, ésta dice:
- !Bravo! Veo que los
alumnos que quieren aprender siguen en silencio. Gracias. [diciéndolo
con voz entusiasta]. ¡Julio, siéntate! - dice enseguida
la maestra con voz firme.
La maestra está
aplicando la técnica ADO, esperando que tenga efecto positivo
en el alumno que está en otra actividad no prescrita y señala
firmemente a falta. La maestra sigue dando instrucciones al grupo
y el alumno continúa cantando.
- Con gran alegría
veo que la mayoría de los alumnos siguen atentos a lo que vamos
a hacer [nuevamente, con voz entusiasta]. Julio, estás fuera
de la actividad, párate junto al pizarrón y deja que
los demás escuchen, no interrumpas el aprendizaje de los demás
- dice la maestra, nuevamente con voz muy firme.
Se esperaría
que el alumno, ante el señalamiento firme y claro de la maestra,
cambie su actitud. La maestra está recurriendo a la técnica
del tiempo fuera. Pero Julio continua cantando, haciendo caso omiso
a la instrucción de la maestra.
- Todos los que quieran
trabajar, van a poder jugar después 5 minutos con [aquí
menciona alguna actividad que sea muy atractiva para todos los alumnos].
La maestra aplica nuevamente
la técnica de ADO, expresando claramente la consecuencia de
seguir las instrucciones para seguir trabajando. La maestra aplaude
y pide a sus alumnos que se aplaudan unos a los otros, todos los que
quieren trabajar por que son alumnos responsables con su aprendizaje.
Si en este momento, Julio se incorporara aplaudiendo, la maestra señalaría:
- ¡Que bien!
Julio también quiere trabajar por que está aplaudiendo.
Si esto tiene el efecto
esperado, el problema está solucionado. Si el alumno, una vez
que se organiza actividad continúa en su actividad independiente,
entonces la maestra debe insistir, dando atención diferencial.
- !Me da mucho gusto
ver que casi todos los alumnos están trabajando para aprender
más el día de hoy! [con tono entusiasta]. - Julio, perdiste
nuevamente tu participación en el grupo, párate junto
al pizarrón, guarda silencio y tienes ahora una nota negativa
por no tener una actitud positiva hacia tu propio aprendizaje y obstaculizar
el aprendizaje de tus compañeros, como lo señala el
contrato. [La maestra aplica inmediatamente la sanción, acumulada
a las ya señaladas: pérdida de participación
en la actividad y pararse junto al pizarrón además de
precisar la falta y la sanción].
El grupo continua trabajando,
la maestra elogia el trabajo, pero Julio sigue cantando, sin pararse
junto al pizarrón. La maestra sigue aplicando diferencialmente
su atención:
- !Bravo, bravo! Este
trabajo está muy bien hecho. Mamá va a estar muy contenta.
Este otro trabajo también es muy bonito, y este otro, y aquel.
Todos podrán comer su lunch 5 minutos antes de la hora [continúa
diciendo con voz entusiasta]. En seguida agrega:
-Julio, dado que sigues
cantando, no quieres trabajar, no quieres pararte junto al pizarrón
y la nota no parece importarte, ahora has perdido el derecho de comerte
tu lunch antes de tiempo. [la maestra está agregando una sanción
mas que consiste en haber perdido el derecho de comer el lunch 5 minutos
antes del tiempo programado].
Consideremos dos posibilidades
en este ejemplo ficticio. En un caso, el alumno se incorporó
al trabajo grupal en algún momento. En el otro caso, el alumno
nunca lo hizo y sigue cantando. De acuerdo a las recomendaciones aquí
señaladas, debe procederse de la siguiente manera.
1er. Caso. El alumno
se incorporó en algún momento a la actividad. Si así
fuera, la maestra debe tener muy claro cuáles fueron las sanciones
que impuso al alumno hasta que éste se incorporó al
trabajo. Debe proceder en consecuencia, comentando al alumno, en algún
momento posterior, que dado el comportamiento observado, deben aplicarse
las sanciones que se merece su comportamiento. Los alegatos, justificaciones,
regateos, etc. por parte del alumno, no deben atenderse. La maestra
debe explicar al alumno que dicho comportamiento no lo beneficia y
que la sanción lleva el objetivo de que en próxima ocasión
trate de controlarse más rápidamente. La sanción
debe aplicarse.
2o. Caso. El alumno,
a pesar de todos los señalamientos, continúa comportándose
con una actitud inadecuada, sin prestar atención a la maestra.
Si se llega al momento de iniciar otra actividad, en la que Julio
quisiera trabajar, de acuerdo a las posibilidades, la maestra le impide
el acceso dado que perdió el derecho. Si se llega al momento
del lunch, la maestra señala e impide que el alumno disfrute
de los 5 minutos ganados por el grupo por trabajar correctamente.
Aquí pueden surgir varias posibilidades.
El alumno puede pretender
golpear a la maestra o a otros compañeros, grita, hace berrinche,
dice que es víctima de una injusticia, insulta a la maestra
y amenaza con decirle a sus padres que le quitaron el lunch o cualquier
otra cosa. La maestra debe atender al resto del grupo, cuidando que
el alumno no le cause daño directo a nadie ni a él mismo
y tener en cuenta que la reacción del alumno, indica claramente
que el procedimiento seguido FUE EFICAZ. La maestra no debe atender
a los ruegos, amenazas o promesas del alumno. Debe continuar con el
procedimiento teniendo claro que el objetivo del mismo es lograr que
el alumno adquiera mayor autocontrol.
El ejemplo anterior
trata de enfatizar varios aspectos. Ante la ocurrencia de alguna falta:
a) Atender diferencialmente
al grupo.
b) Sanción dada,
sanción cumplida.
c) Si no cambia la
actitud del alumno, se incrementa la sanción.
d) Durante la aplicación
de la sanción, no se entra en ningún tipo de negociación
con el alumno.
e) Transcurrido el
evento, la maestra platica tranquilamente con el alumno indicando
que él es el causante de la sanción y que ésta
lleva el objetivo de que en próxima ocasión, él
trate de ser mas responsable con él mismo y con el resto de
sus compañeros.
Si la maestra continúa
este procedimiento, es muy probable que el problema desaparezca o
disminuya su gravedad. Si así es, debe proceder de la misma
manera, siempre que surja un problema con el mismo alumno o con otro
distinto. Si no fuera así, debe consultarse con un especialista.
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O PREGUNTAS FORMULADAS EN RELACIÓN CON ESTE ARTÍCULO
Comentario:
Debo comentar que tengo alumnos de 10,11,13 años con
comportamientos inadecuados se pelean entre ellos, aplican mucho la
violencia, a cada rato quieren salir al baño,se paran en todo
momento no prestan atención a la clase,habladores y movidos
con bajos aprendizajes,deseo técnicas para esas edades.
Respuesta:
(Julio Varela)
Y.:
Los principios bajo
los cuales puedes enseñar a adolescentes a comportarse de manera
adecuada son los mismos que están señalados en el tartículo.
Lo único que varía es la FORMA en la cual puedes aplicarlos
pues, obviamente, los adolescentes tienen muchas más posibilidades
que los niños más pequeños.
La forma violenta de
actuar y los bajos niveles de aspiración académica son
rasgos de nuestros tiempos ante la falta de normativas claras de los
adultos responsables de su formación, entre muchas otras causales.
Pero, paulatinamente podemos ayudar en la formación.
Pongamos por ejemplo
el caso de que los alumnos quieren constantemente ir al baño.
¿Porqué lo harán? Es muy probable que lo hagan
para "librarse" del tiempo de la clase. Y aquí habría
que revisar qué tan atractiva y asequible es la clase que impartimos
los profesores. Esto implica actuar en dos líneas simultaneas.
La primera es revisar, considerar y realizar los cambios para poder
hacer más atractiva nuestra clase esperando que eso ayude a
"retener" a los alumnos en clase. La segunda forma de intervención
es poniendo algún tipo de criterio para salir al baño.
Por ejemplo, puedes elaborar y colocar en la entrada del salón,
dos "llaves" o "pases para ir al baño".
Cada vez que un alumno quiera salir, pedirá autorización
y cogerá uno de los "pases". Siempre habrá
autorización cuando exista al menos un "pase". Si
no hay pases, no podrá salir hasta que llegue uno de los alumnos
que lo traiga. Una posibilidad es que no definas tiempos. Si un alumno
salió con un pase y se queda fuera del salón durante
15 o 20 minutos, quienes le reclamarán, serán los propios
compañeros y esa presión no es fácil de manejar.
Esto ayudaría a que entre ellos regularan el tiempo de "escape".
Fíjate que el
planteamiento NO implica la prohibición absoluta de ir al baño.
Esa sería la reacción tradicional de un maestro. Pueden
existir casos en los que el adolescente realmente requiera ir al baño
como nos puede ocurrir a los adultos. Claro, la diferencia es que
los adolescentes quieren ir frecuentemente, sin que haya necesidad.
Como
verás, la forma de aplicación NO va contra lo que los
alumnos hacen sino que se trata de regular lo que hacen y en la medida
en que eso funcione puedes posteriormente ajustar más la situación.
Pero ... en mucho eso dependerá de que los alumnos estén
interesados en la clase. Y eso, es responsabilidad de nosotros. los
maestros.
Gracias por tu interés en nuestra página.