Gran parte de los
trabajos de tipo administrativo y de oficina depende de los plazos
dados para terminar esos trabajos. La productividad en esos casos
depende de esos tiempos, que suelen repetirse una y otra vez a lo
largo de meses y años de trabajo. Desde los principios del
A.F. esta pauta se denomina “programa de reforzamiento de
intervalo fijo”. Se trata de uno de los tipos de programas
de reforzamiento simple, donde la contingencia de reforzamiento
aparece cuando se cumple un periodo de tiempo siempre fijo de una
ocasión a otra. Este programa crea un patrón de conducta
típico, con grandes pausas al inicio del periodo, una aceleración
progresiva del ritmo de trabajo, y una gran aceleración final
justo antes del periodo de tiempo prefijado; inmediatamente después
del reforzador vuelve otra gran pausa y continua repitiéndose
el mismo ciclo. Este ciclo es conocido como “festones de intervalo
fijo”, y permiten una cuantificación y predicción
del comportamiento bajo este programa.
Habitualmente se
atribuye este patrón laboral a causas “motivacionales”,
“poca autodisciplina”, “baja moral”, “poca
fuerza de voluntad” o “el bajón después
del estrés de la fecha”. Un análisis más
científico nos permitiría hipotetizar que ese programa
de reforzamiento de intervalo fijo sería el responsable de
esos hábitos laborales. Podría generalizarse desde
los principios de laboratorio a la vida cotidiana.
Un estudio reciente
de Critchfield et al. (2003) ha puesto de manifiesto este patrón
laboral recogiendo los datos de proyectos de leyes en los congresistas
norteamericanos desde 1949 hasta 2000. Dado el carácter anual
de las legislaturas, aparecen todos los años un aumento de
producción de nuevas leyes a finales de año. Aunque
cambien los presidentes, los partidos, los congresistas y los políticos
que hacen las leyes, su comportamiento cotidiano en cuanto al número
de producción de leyes (igual que otros producen ladrillos
o coches) obedece también a este programa de razón
fija. Los autores realizan predicciones de probabilidad basándose
en un programa de razón fija, que coinciden casi en todas
ellas con las tasas reales de productividad de estos políticos.
Los autores concluyen que, lógicamente, en este tipo de trabajos
legislativos influyen más variables sociales, económicas,
políticas, etc., pero también que un programa de reforzamiento
de razón fija de carácter experimental puede explicar
una parte del comportamiento cotidiano de los políticos.
¿Para cuándo
más estudios de este tipo?. ¿Están los políticos
sometidos a un programa de intervalo fijo ante cada nueva elección?,
¿Producen más cuando faltan unos días para
las votaciones?, ¿Producen más y cierran más
contratos antes de salir de su legislatura?. Las preguntas quedan
ahí para alguna tesis de algún psicólogo. El
comportamiento cotidiano también puede analizarse científicamente.
Referencia:
- Critchield, T.S.,
Haley, R., Sabo, B., Colbert, J., y Macropoulis, G. (2003). A
half century of scalloping in the work habits of the United States
Congress. Journal of Applied Behavior Analysis, 36, 465-486.